
Los chicos escriben cada vez peor
Por Amalia Eizayaga De la Redacción de LA NACION
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¿Ce himajina hun tecsto ezcrito azí?
No es para tanto, hay que ser justos. Pero lo cierto es que gran cantidad de alumnos de todos los niveles tiene enormes dificultades para expresarse por escrito. Ni qué hablar de las faltas de ortografía.
Aunque no existen datos estadísticos, docentes, directivos e investigadores confirman que, cada vez más, se presentan situaciones de verdadero "desastre" en las producciones escritas de los alumnos, que también muestran serias fallas en la comprensión de textos.
En las últimas evaluaciones nacionales de lengua que hizo el Ministerio de Educación salieron a la luz varios problemas. En 5° año del secundario, cerca del 40% de los chicos no comprende lo que lee, y casi el 60% no sabe usar correctamente los signos de puntuación.
Los problemas van desde las clásicas confusiones de "v" por "b" y "c" con "s", las omisiones de la "h", hasta el mal uso de los tiempos verbales. Los docentes sufren en el aula con expresiones como: "Si tendría ganas, iría al club", en lugar de lo correcto: "Si tuviera ganas, iría al club", ejemplos que cita María Rosa Marchiaro, profesora de lengua de escuelas primarias y secundarias.
"Elaborar un texto es lo que les resulta más difícil a los chicos; armar un esquema, pensar a qué lector se dirigen y con qué intención, con qué recursos y con qué estructura", explica Jorge Fasce, responsable del equipo pedagógico de la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Educación, que depende del Ministerio de Educación.
¿Cuáles son las causas de la mala expresión escrita? Los especialistas dicen que durante años se hizo abuso del copiado de textos del pizarrón. También, que se pasó de una época en que saber las reglas gramaticales al dedillo era fundamental al extremo opuesto, en lugar de buscar un equilibrio. Entre otras razones figuran las limitaciones propias de la formación docente y el desafío de enseñar a chicos que no se motivan con la lectura. O peor, que ni siquiera tienen acceso a libros.
Por diversas razones -continúan las explicaciones- un alumno promedio no siente placer al crear un texto, un proceso que implica escribir, borrar, repensar y corregir; que requiere experimentar que hay distintos destinatarios y situaciones reales posibles, más allá del aula, del docente y del colegio.
En otras palabras, la vieja composición "Las vacaciones", o "La vaca", en la que el alumno escribía, la maestra corregía con rojo y sobre la que no se reflexionaba, no va más.
Hoy se trata de enfrentar a los alumnos a situaciones reales, como escribir cartas a un diario, a un gobernante o para Internet; obras de teatro, textos informativos, enciclopédicos y todo lo que la imaginación del maestro pueda impulsar.
El diagnóstico
Al hablar de las dificultades más frecuentes que los maestros deben superar, Fasce señala: "Lo que más nos preocupa son las operaciones cognitivas o intelectuales más complejas que la ortografía. Entre un 30 y un 40% tiene problemas para demostrar que comprende el sentido general del texto, para qué fue escrito, cuál fue la intención del autor y qué información da", agrega.
Los resultados indican que no hay en los alumnos tanta dificultad en explicar y reconocer las reglas ortográficas, explica el profesor Fasce. Sin embargo, "al escribir parecerían no tenerlas en cuenta", agrega. Y reconoce que los docentes que tienen buenos resultados son aquellos que experimentan, ellos mismos, placer por la escritura y la lectura.
Es cierto, también, que los errores que se arrastran durante el colegio llegan a la universidad. Basta con preguntarle a cualquier profesor cuál es el nivel de escritura de sus alumnos para ver cuál es la situación.
"La mala ortografía, redacción y comprensión de textos es una realidad", afirma la pedagoga Berta Braslavsky, aunque aclara que no se tienen datos como para decir cosas más precisas. "En términos generales -continúa- se puede decir que terminan con muy mal desarrollo del lenguaje hablado y escrito. Hay una suerte de degradación del lenguaje, pérdida del vocabulario".
¿La situación es más grave que antes? Mientras algunos dicen que la habilidad de los chicos de escribir empeora año tras año, otros sostienen que no.
"Es un mito decir que antes los chicos escribían mejor -afirma Silvina Gvirtz, directora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés-. Cuando se miran las pruebas documentales no está claro que sea así", afirma. "Ya en 1880 se quejaban de que la calidad educativa era peor que en 1870 -dice Gvirtz-. Ahora, ¿hay problemas? Sí, hay problemas. Pero no es posible comparar."
Visión optimista
Otros hacen el siguiente análisis bastante más optimista: es cierto que los resultados de las evaluaciones no mejoraron con el tiempo. Pero si se tiene en cuenta que en los últimos 20 años la escuela incorporó unos cuatro millones de alumnos que estaban fuera del sistema -en su mayoría, de bajos recursos- y pasó a tener unos 10 millones de estudiantes, quiere decir que el sistema pudo mantener el nivel, a pesar de tener una mayor heterogeneidad.
Ahora, dado el panorama poco alentador, ¿cómo salir? Varios expertos consultados afirmaron que una de las principales faltas de los maestros y profesores es no plantearle al alumno escenarios reales.
Los chicos terminan escribiendo sólo para un destinatario interno del colegio, como la maestra o el director, explica Alicia Rendo, investigadora y especialista en formación docente, y agrega: "La expresión queda, así, reducida y empobrecida porque los chicos se dirigen a un destinatario oficial de la escuela, que no es necesariamente el más representativo en su vida social".
"Es en un marco comunicativo real donde la escuela obtiene mejores productos escritos", coincide Mirta Torres, docente y especialista en didáctica de la lengua. Hay muchas situaciones reales que se pueden plantear -insiste-: la cuestión es enseñar a los chicos las "prácticas del escritor, y cómo se hace para que el texto diga lo que él quiere y no otra cosa".
Según la profesora Marchiaro, es necesaria "la reflexión acerca del proceso de escritura. Suele ser de mucha utilidad hacer un acopio de errores a la hora de corregir los textos para luego exponerlos a los alumnos".
La idea -dice- no es "apabullar" al alumno por aquello que no supo expresar, "sino que vea en ese mismo error la posibilidad de encontrar la forma correcta".
Problemas en el aula
La situación: según las últimas evaluaciones nacionales de lengua del Ministerio de Educación, cerca del 40% de los chicos del secundario no comprende lo que lee y casi el 60% no puede usar correctamente los signos de puntuación.
Dificultades: los alumnos tienen, también, dificultades para elaborar un texto, pensar a qué lector se dirigen y con qué intención, así como identificar con qué recursos y qué esquema pueden utilizar.
Para los docentes: investigadores sostienen que una forma de mejorar la situación es enfrentar a los alumnos a situaciones reales y con destinatarios precisos, más allá del maestro y del colegio.
El valor de corregir: también es importante que los chicos puedan reflexionar acerca del proceso de escritura, que incluye redactar, borrar, repensar y corregir. Se debe dar a los chicos la posibilidad de encontrar la forma correcta.



