Los edificios escolares, lejos de alcanzar un nivel de calidad
Los espacios no parecen adecuados para los objetivos de la educación del siglo XXI
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Año tras año, con el comienzo de la actividad escolar, aparecen marcadas falencias en el uso de los espacios educativos que conforman nuestra infraestructura escolar. Los problemas no son sólo de estabilidad o de instalaciones deficientes, sino también de insuficiencia de espacios para desarrollar los planes educativos que se quieren instrumentar.
Si nos atenemos a los parámetros que fijan las organizaciones internacionales para la realización de un adecuado planeamiento físico educativo, nuestras escuelas aparecen dentro de un extenso sector de sombra, con un marcado índice de obsolescencia, tanto en materia de calidad de los espacios como del equipamiento para la actividad escolar.
Las escuelas de nuestro país fueron construidas como resultado de diversos planes de edificación escolar, desarrollados desde principios del siglo pasado con criterios educativos de cada época, y buscando, indudablemente, los mejores resultados para la educación de cada período en particular.
Espacios poco apropiados
Ahora, a principios del siglo XXI, esos espacios educativos no son apropiados para los objetivos de la educación de hoy.
Criterios como los de libertad, trabajo, flexibilidad, participación y pertenencia no fueron marcados con suficiente profundidad en los espacios educativos del pasado, y ya no nos sirven ahora para aplicar estas normas con plena efectividad.
La escuela activa, con el alumno como centro del sistema y el docente como su guía y conductor, pide hoy espacios apropiados como para desarrollar la actividad escolar.
Se hace preciso implementar, como lo hicieron los países europeos y algunos de nuestro continente, un adecuado planeamiento físico educativo con las normas propuestas por la Unesco y la OCDE, determinando qué hacer con las escuelas existentes, cómo adaptarlas a los nuevos requerimientos y cómo planificar los espacios educativos precisados para la educación de hoy, de acuerdo con las necesidades de cada zona del país y de las exigencias de cada nivel en particular.
Otros dos factores inciden también en el deterioro de nuestra infraestructura escolar: la falta de un adecuado programa de mantenimiento edilicio y el constante asedio de las distintas formas de vandalismo.
No existen en nuestro país normas claras y precisas para el uso y el mantenimiento del edificio escolar, nuevo o antiguo, que se sigue realizando hoy en forma deficiente e inapropiada, con improvisaciones, y tratando de sostener viejas estructuras escolares con espacios e instalaciones perimidos.
No es necesario que ocurran casos de extrema peligrosidad para organizar sistemas de mantenimiento escolar. Basta con conocer y aplicar la experiencia de otros países, preparando la metodología y la operatoria, para encarar este serio problema.
Sentido de pertenencia
El vandalismo, dentro o fuera de la escuela, constituye un serio flagelo que se desarrolla en nuestras comunidades por la falta de aplicación de los criterios antes expuestos de participación y pertenencia.
Una adecuada instrumentación de estos principios hará sentir a la comunidad, y a los alumnos en particular, que la escuela no les es ajena, sino algo propio, que les pertenece, y que deben cuidarla como lo hacen con su propio hogar.
Quizás aplicando las normas de convivencia y respeto a la escuela no podamos erradicar el vandalismo por completo, pero desarrollando el concepto de pertenencia podremos disminuirlo a su mínima expresión, como para que la escuela no sufra el deterioro de su acción destructiva.
Los excelentes ejemplos que han desarrollado muchos países en vías de desarrollo con el apoyo de Unesco -y en especial Venezuela, con la creación de un organismo dedicado al mantenimiento escolar y la publicación de normas y criterios claros y precisos para cada comunidad educativa- son un ejemplo para poder restaurar, en cierta medida, la deteriorada infraestructura escolar.
El autor es profesor universitario deArquitectura Educacional y miembro de la Unión Internacional de Arquitectos.



