Los museos definen las actividades para los más chicos

Organizan visitas guiadas más activas
Juana Libedinsky
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28 de diciembre de 2001  

Este verano, los únicos privilegiados serán los niños. Al menos en una serie de museos de Buenos Aires que redoblaron sus apuestas para que "experiencia cultural" no sea sinónimo de "tortura infantil", como sintetizó en su visita a la Argentina Paulo Herkenhoff, curador general de la última Bienal de San Pablo, la primera que tuvo un director de proyectos infantiles en el medio siglo de la famosa megaexposición.

"Con la tradicional visita de un guía parado bombardeando datos delante de una obra, los chicos se aburren y la retención es de tan sólo un 15%", aseguró el especialista.

Por eso, distintas salas de la Capital adecuaron especialmente sus propuestas, a la espera de una mayor cantidad de público joven y adolescente que probablemente se quedará en la ciudad debido a la crisis.

En el Museo Nacional de Bellas Artes (Avenida del Libertador 1473), por ejemplo, se realizarán en forma gratuita recorridos con observación dirigida, una suerte de visitas guiadas más dinámicas que cambiarán periódicamente, para que los chicos puedan volver una y otra vez sin caer en el temido "pa, ¿cuánto falta?"

"Una semana se recorrerán los retratos de la colección del museo, luego los paisajes y los vestidos del siglo XVIII. La idea es variar las actividades para que el arte se vuelva una buena alternativa de vacaciones", dijo a LA NACION Florencia Galesio, del Departamento de Extensión Educativa de la institución.

Para su titular, Jorge Glusberg, se trata de la mejor forma "de crear en los chicos una adicción; son mucho más receptores que los adultos, que ya tienen la piel más dura", señaló.

Pintar los Reyes

Además, se organizarán visitas para los chicos de 5 a 11 años de todas aquellas obras de la colección Di Tella que retraten la Navidad o la llegada de los Reyes Magos. Al final del recorrido, los jóvenes artistas podrán pintar sus propios cuadros alegóricos.

Para los que, en cambio, prefieren construir feroces figuras que se convierten en carrozas fúnebres y devoran señoritas, en el Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín) habrá recorridos en los cuales se explicará por qué el maestro rosarino Antonio Berni construyó los famosos monstruos polimatéricos que allí se exponen.

A la salida, cada chico podrá realizar su propia criatura en un espacio de taller y descubrir cómo, a partir de elementos que ya no se usan en la casa y materiales de descarte industrial, se pueden armar esculturas y relieves como lo hacía el gran maestro argentino. La entrada cuesta $ 3 por chico y $ 10 por grupo familiar.

Por su parte, el flamante Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) organizará también visitas participativas para grupos de niños o para los chicos y sus familias, con dos recorridos alternativos en su sede de Figueroa Alcorta y San Martín de Tours.

En la visita "Personas y personajes" se explorarán las famosas obras de Frida Kahlo, Xul Solar, Pedro Figari y Antonio Berni de la colección permanente, descubriendo en ellas las diferentes formas de representar personajes reales o imaginarios.

En la visita a la colección temporaria "Políticas de la diferencia. Arte iberoamericano de fin de siglo" se examinará cómo los artistas jóvenes de la década de los noventa integran temas, técnicas y materiales muy diversos en obras que sacuden al espectador.

A veces, de manera profunda, con imágenes de gran calidad artística pero enorme violencia, una serie de fotos donde un hombre se vuela la cabeza y se corta la garganta.

"La experiencia acumulada desde la inauguración nos muestra que los chicos entienden aún más que sus padres que se trata de efectos especiales, de un maquillaje para lograr una emoción, quizá por estar acostumbrados al cine y la televisión", explicó María Lía Munilla, encargada del área de extensión cultural.

Pero aclaró que los recorridos destinados a los chicos evitan las obras de mayor violencia, pero que pueden ser visitadas luego, acompañados por sus padres.

Las visitas para grupos cuestan $ 3 por niño para instituciones privadas y son gratuitas para las públicas. Para el programa de las familias, cuesta $ 3 por participante.

"Lo que nos interesa es que los chicos no traten al museo como un lugar sacro, sino como un espacio casi alternativo al cine o el parque de diversiones. Sólo pedimos un comportamiento de respeto ante las obras para que las puedan disfrutar", concluyó la especialista del Malba.

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