Los museos porteños, abiertos al aprendizaje de los alumnos
Una experta del MoMA, de Nueva York, capacita a docentes
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"Al cabo de un año los maestros se sorprenderán con el cambio radical de sus alumnos. El Programa de Pensamiento Visual (PPV) vuelve a los chicos más participativos y cuestionadores. Mejora mucho su autoestima y su lenguaje latente." Así habla la especialista norteamericana María del Carmen González, la entusiasta coordinadora de los Programas Internacionales Escolares, Educación Superior y Proyectos Especiales del Museo de Arte Moderno (MoMA), de Nueva York.
González, hija de padres cubanos, llegó para capacitar a coordinadores de museos y docentes para que, en dos semanas, comience la iniciativa en ocho escuelas porteñas y una del conurbano con 500 alumnos de cuarto grado. Realiza la tarea junto con Agustina Cavanagh, directora del PPV, de la Fundación Arte Viva, que preside Francis Marinho.
Arte Viva aportará 160.000 dólares por cada uno de los tres años que durará el proyecto y que abarca a chicos de 4°, 5° y 6° grado. El MoMA pone el know-how de diez años de trabajo en escuelas de bajos recursos de los barrios marginales de Nueva York y Venezuela, donde también se desarrolla el PPV.
Durante la primera etapa, que se hará hasta fin de año, los chicos tendrán ocho clases en el aula, donde trabajarán con imágenes de obras del MoMA ("Tres músicos", de Pablo Picasso; "El estudio rojo", de Matisse, y "La tormenta", de Edward Munch) y también de los museos porteños seleccionados.
Algunas de las obras locales aún no se dieron a conocer por cuestiones legales. Entre las que ya están autorizadas se encuentran las tres del Museo Nacional de Bellas Artes: "Primeros pasos", de Antonio Berni; "Sin pan y sin trabajo", de Ernesto de la Cárcova, y "Un alto en la pulpería", de Prilidiano Pueyrredón.
Además del Nacional de Bellas Artes, los museos seleccionados son el Isaac Fernández Blanco, el Quinquela Martín y el de Arte Moderno. Los coordinadores de estos espacios ya fueron capacitados y esta semana comenzará la instrucción de docentes.
Los chicos harán cuatro visitas a los museos acompañados por los maestros en grupos de 30. Se estima que en un año de programa observarán críticamente, ya sea a través de imágenes en el aula o en los museos, un total de 12 obras.
Las escuelas elegidas son la N° 8, del Bajo Flores; la N° 6, próxima a Ciudad Oculta; la N° 3, de Villa Ortúzar; la N° 23, de Villa Urquiza; la N° 13, de Nueva Pompeya; la N° 5, de Villa Lugano; la N° 6, de Floresta; la N° 11, de Mataderos, y la N° 19, próxima a La Matanza.
El modelo del MoMA
Como anticipó LA NACION en julio último, la experiencia educativa se sustenta sobre la base de preguntas sencillas que conducen al niño a reflexionar críticamente sobre lo que observa. González dirige desde hace 10 años en el MoMA el Visual Thinking Curriculum (VTC), modelo sobre el cual se basa el PPV utilizado con alumnos de baja condición socioeconómica "que en su mayoría nunca fueron a un museo o salieron de su barrio".
El PPV contempla "la lectura de la imagen como fin en sí misma. No es un recurso para que todos los chicos sean artistas, sino para que generen un pensamiento crítico que luego aplicarán como metodología en otras áreas de su vida".
Lo importante, dice González, es que los niños aprendan que "la realidad tiene aspectos que pueden desarmarse y aproximarse a su propia interpretación. Así aprenden a respetar que hay otros puntos de vista y se animan a verbalizar otras situaciones". Cavanagh piensa sumar en el futuro a asistentes sociales y otros auxiliares educativos.
Un estudio de la Universidad de Harvard, dijo González, mostró que en un año "además de mejorar su vocabulario los chicos aprenden a razonar con evidencias. Esa es la función del pensamiento crítico".




