Los parques porteños ya tienen su museo
Funciona en el Lago de Regatas
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Con obras de artistas consagrados como Marta Minujín, Juan Carlos Distéfano, León Ferrari, Nora Correas y Marcia Schvartz, así como de numerosos artistas jóvenes y emergentes quedó inaugurado anteayer el Patio de Esculturas del flamante Museo de los Parques.
Ubicado sobre el Lago de Regatas (en Intendente Bunge y Figueroa Alcorta), en el corazón de los bosques de Palermo, el complejo busca ser "un museo distinto a los tradicionales, vivo y dinámico y que no se limite a mostrar el patrimonio", explicó a LA NACION su director, Horacio Wilder Larrea.
Como titular de la cátedra Arquitectura Paisajística de la Universidad de Buenos Aires, Wilder aseguró que el nexo con el mundo académico será aceitado.
"Pero además de generar conocimiento, y desarrollar propuestas educativas, va a ser divertido. Y lo que se está viendo en este momento es sólo una puntita", agregó.
En efecto, de la "colección permanente" apenas se pueden ver algunas reproducciones de planos antiguos de parques y una explicación, paso por paso, de la forma en que fue recuperada la estatua "La juventud", vandalizada a pocas horas de su inauguración en plaza Urquiza, en 1997 (con la exhibición de los pedazos rotos incluida).
"La inauguración oficial del museo fue hace cerca de un mes, para la Semana del Medio Ambiente. Pero en abril del año próximo comenzará a funcionar a toda máquina, mostrando la obra de precursores como Thays, Fortinier y Benito Carrasco. Tenemos miles de fotos, planos y acuarelas guardadas en el Botánico a las que el público jamás tuvo acceso", adelantó.
Sapos, flores y cucarachas
Mientras tanto, artistas e invitados recorrían las obras expuestas en el exterior y en el jardín de invierno de la exposición temporaria -organizada por "Jardinarte"- e intercambiaban comentarios. Entre las más llamativas se encontraba "La última cena", una escultura de Nora Correas, donde decenas de sapos gigantes se asan a la cruz, bien al estilo campo.
León Ferrari, que escandaliza en el Museo de Arte Latinoamericano con su obra "La civilización occidental y cristiana" -se trata de un misil norteamericano que, en realidad, es un Cristo- aquí lo hace con "Flores y cucarachas", una instalación realizada este año, precisamente, de flores y cucarachas.
Juan Carlos Distéfano, después de su retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes, presenta la estatua de un pequeño hombrecito amarillo y barbudo, que se tapa la cara horrorizado.
Y Marta Minujín estrenó una "estatua ecológica", unas figuras que representan los meses, dentro de las cuales se prendió fuego, mientras se realizaba una suelta de pájaros.
"Hoy, más que nunca, se necesita ecología, libertad... y mucha gente de otros planetas; sobre todo para que nos gobierne", reflexionó, sacudiendo su pelo platinado.
El museo permanece abierto de martes a domingos, de 10 a 18, y la entrada es gratuita.





