
Los secretos de la materia
Silvina Bottaro investiga en los pliegues del informalismo; Albini y Amengual exhiben obra reciente
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Para Silvina Bottaro, como para Carlyle, La Vida no es Broma. Entre las sensaciones que recorren nuestro nervio óptico, ninguna nos conduce a la banalidad, ni a la superficialidad. Cada una de sus telas trabajadas con técnicas mixtas están destinadas a encontrar repercusión en los más íntimos repliegues de la conciencia, porque es en esos repliegues donde se han gestado estas imágenes emparentadas con el informalismo de un Tapies o de un Cuixart. Me parece justo destacar la valentía de esta actitud que presta oído sordo a las modas, simpre pasajeras, y se lanza con la osadía de un trapecista sin red a explorar los más recónditos secretos de la materia. De allí su empleo de tramas de algodón, varillas, hilos, papeles y semillas. No me parece casual que esta creadora sea cordobesa; creo que esa condición geográfica le permite un acceso a las voces de la tierra, que son más difíciles de escuchar en el asfalto de nuestra gran capital.
Soy un convencido de que es mucho lo que podemos esperar de Córdoba en todos los órdenes de nuestra existencia. En artes plásticas acabamos de ver las retrospectivas de Bendersky y de Raúl Heredia, ambas cargadas de ricos subconscientes. También detecto esta carga anímica en Silvina Bottaro y reconozco esa calidad espiritual por haber visitado muchos años consecutivos esa maravillosa tierra.
Altamente refinada en los recursos que pone al servicio de una imaginería hecha de rectas y de curvas, de cruces y de contrapuntos.
(Van Riel, Talcahuano 1257, hasta el 10 del actual.)
La fragmentación
Dice bien Fermín Fevre en su prólogo a la muestra de Alicia Albini: "Ciertas modas del arte actual exaltan el dolor, la angustia, la fragmentación del mundo, el vacío, lo horrendo. En su mensaje hay agresividad, una búsqueda deliberada del rechazo. En esta artista ocurre lo opuesto. Pinta siguiendo una tradición poética de la creación plástica".
Puedo añadir que esa tradición confirma su pasaje por importantes talleres, entre otros los de Silvina Cardozo y de Marcos Borio, sin olvidar a Pesce, a cuyo taller hoy concurre.
Sin duda, por todo eso, su respeto al dibujo, que define la forma, a veces de modo contundente, en otras acompañando las tenues entonaciones de sus cielos en los que se recorta con nitidez una ave en pleno vuelo. Por su firmeza en el sendero estético elegido aplaudo esta muestra de Alicia Albini.
(Centoir, French 2611, hasta el 10 de este mes.)
Paleta ascética
Sabemos que en Uruguay se pinta muy bien, con mayor razón si se ha pasado por el taller de Clever Lara. Alvaro Amengual nació en Montevideo en 1957 y estudió en el Instituto de Bellas Artes Francisco de Asís. Tal vez en parte debido a ello se deba el ascetismo de su paleta que recorre la gama de los negros y violetas, surcando espacios donde por momentos asoma algún blanco. Además de pintor ha sido ilustrador en publicaciones periodísticas, lo que no deja de ser garantía de buen dibujante.
No me parece errado calificar al arte de Amengual de un gestualismo abstracto donde por momentos asoma alguna sugerencia constructiva, no fácil de detectar entre sus enérgicas pinceladas. Arte sutil para gustos sutiles.
(Sara García Uriburu, Uruguay 1223, hasta el 17 del actual.)


