
Luces y sombras de un pasado violento
La publicación de una biografía de Arthur Koestler, uno de los escritores más controvertidos de la Guerra Fría, descubre hechos condenables de su vida privada. Esas revelaciones suscitan en el novelista de El loro de Flaubert , amigo de Koestler, una reflexión sobre la personalidad de los creadores y el valor de sus obras.
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CUANDO Arthur Koestler se suicidó en marzo de 1983, dejó una nota en la que expresaba "ciertas tímidas esperanzas de una vida despersonalizada después de la muerte". Haya conseguido esto o no, sí que ha recibido la visita de una vida despersonalizada después de la muerte, en forma de biografía.
Esto no es sorprendente ni equivocado. Koestler fue un intelectual comprometido, novelista de ideas políticas, periodista, agitador, propagandista y partidario de diversas causas hasta su acto final: su suicidio fue en parte la culminación de la discusión por el derecho a hacerlo [ ver recuadro ], un acto ejemplar si se toma en sí mismo (algo que no fue así, inevitablemente, porque lo acompañó el suicidio de su esposa, Cynthia). Fue alguien que utilizó y ofreció su propia vida como prueba. Nacido en Europa central, forjado políticamente por los acontecimientos del extremo oriental (Rusia), reorientado políticamente por los acontecimientos que se produjeron en el otro extremo (España), tentado primero por establecer su casa en el sureste cálido (Israel), y terminando por fin como ciudadano en el frío noroeste (Gran Bretaña), Koestler podía afirmar, y afirmaba, que su existencia vagabunda, de búsqueda, perseguida y obsesionada, era tan arquetípica como lo puede llegar a ser la vida este siglo. Así lo afirmó en dos volúmenes autobiográficos, Arrow in the Blue y The InvisibleWriting .
También intentó, como es natural, controlar su propia versión de su vida citando y corrigiendo a su primer biógrafo, Inin Hamilton, cuyo libro, bastante poco documentado, apareció en 1982, y después litigando contra él. Desde la muerte de Koestler, Michael Scammel ha trabajado en la biografía oficial. La amplia interpretación que David Cesarani ha hecho de la vida y el pensamiento de Koestler en Arthur Koestler: The Homeless Mind, que con considerable astucia evita denominarse a sí misma biografía, es la obra de un estudioso serio y de un biógrafo oportunista. La consecuencia maligna, aunque a menudo no intencionada, de buena parte de las biografías actuales es que los logros del sujeto quedan rebajados o ensombrecidos por detalles hasta ese momento desconocidos de su vida privada. Ciertamente, Cesarani consigue esto, pero también algo más extraño: un ensombrecimiento paralelo de sus propios conocimientos.
Hacia el final de su vida, Koestler se planteaba a sí mismo y planteaba a otros la pregunta: "¿Es mejor que un escritor sea olvidado antes de morir, o que muera antes de que lo olviden?" No se planteó, quizá, la tercera posibilidad: la de ser olvidado (o al menos descuidado) como escritor, pero recordado como un caso especial.
Cuando se publicó el libro de Cesarani, me llamó por teléfono un periodista francés, amigo mío, preguntándome si yo había sido amigo de Koestler. Sí, en sus últimos años, contesté. ¿Qué opina entonces de este nuevo libro que dice que era un violador? Preguntándome por qué había tomado el teléfono, respondí, de manera bastante sombría, que a mi juicio el análisis que Koestler había realizado del comunismo soviético no se veía afectado por la noticia. Sí, pero, ¿ha cambiado su opinión sobre él, sabiendo que violó a alguien? Bueno, está muerto, respondí, consciente de que me salía por la tangente. Sí, pero si estuviera vivo, ¿habría cambiado su opinión sobre él? Sí, probablemente sí, respondí. Algo de este intercambio taquigráfico de palabras sucede cuando leemos una biografía: la textura de la relación real se reemplaza a menudo por una serie de cuestiones para responder, posturas para evaluar, juicios para emitir. Esto no es necesariamente incorrecto, pero cualitativamente diferente. El propio Koestler era consciente de este proceso. En un ensayo sobre su amigo Richard Hillary (el piloto de la RAF cuyo regreso al combate aéreo en 1942 se puede interpretar como una especie de romántico suicidio asistido), se dirigió a los ingleses como sigue: "Escribir sobre un amigo muerto es escribir contra el tiempo, la búsqueda de una imagen que se va perdiendo: atraparlo, retenerlo, antes de que acabe petrificado en el mito. Porque los muertos son arrogantes; es tan difícil estar cómodo con ellos como lo es estar cómodo con alguien que ha servido contigo en el Ejército después de que él haya recibido su grado de oficial. Su perverso silencio tiene un efecto enmudecedor: hemos perdido la carrera antes de comenzarla, nunca podremos captarlo como era. Ya está funcionando el mecanismo fatal de formación de la leyenda: estas agradables nimiedades se están convirtiendo en anécdotas biográficas".
La arrogancia de los muertos. Algunos biógrafos responden con humildad, otros con una certeza competitiva. David Cesarani da una nueva vuelta de tuerca al engreimiento de los biógrafos. Aunque Koestler está a salvo gracias a la muerte, hay muchas personas que lo habían conocido y que todavía están inoportunamente vivas. Cesarani escribe: "En el transcurso de mi investigación, me entrevisté con muchos de aquellos que conocieron a Koestler; traté los resultados con precaución ya que, con el tiempo, Koestler o bien sedujo o bien produjo rechazo en aquellos que habían entrado en contacto con él". Vale, eso es ponerlos a todos en su sitio.
Cesarani, de forma honorable, si bien perjudicial para él, explica exactamente de dónde procede. Sus padres fueron comunistas en los años treinta."Mi madre rompió con el comunismo muy pronto" (quiere decir, supongo, "antes"), pero la fe de su padre fue "más duradera" hasta que "decayó suavemente en un apoyo estoico al socialismo". Sin embargo, Henry Cesarani fue más valioso para su hijo como contraejemplo personal que como político. Koestler escribió libros y esperaba cambiar, incluso salvar, al mundo: "Si era necesario evitar tener hijos y las trivialidades de la vida familiar, el gran fin justificaba los medios. Quizá". Es decir, quizá no. Comparemos el caso con el de Cesarani padre: "Al aceptar la responsabilidad de la paternidad, mi padre influyó profundamente al menos en una persona: de manera discreta, me enseñó lo que significa la justicia y lo que es vivir con decencia".
Es difícil no recibir un buen chaparrón de un biógrafo seguro de saber lo que es vivir decentemente. Y Koestler, a veces, no vivió "decentemente". Por supuesto, lo que hizo principalmente -y de manera muy interesante- fue escribir. Pero a menudo, cuando no escribía, bebía, a veces en exceso; conducía con exceso de velocidad, se metía en discusiones y peleas, y a veces todo junto la misma noche. Y después, por supuesto, estaba el sexo. A Koestler le gustaba mucho (incluso cooperó en la redacción de un par de enciclopedias sobre el tema): no creía en la fidelidad sexual, ni desde elpunto de vista biológico ni desde el temperamental; le parecía, cuando mantenía una prolongada relación sexual con una mujer, que se erigía entre ellos una "barrera incestuosa". Durante su vida adulta persiguió, con éxito, a gran número de mujeres.
En ocasiones, el hábito se volvió compulsivo hasta el punto de que Koestler se sentía consternado, incluso asqueado por su propio hedonismo; pero Cesarani ha alcanzado ese punto mucho antes que él. Cuando Koestler tiene veintiséis años y está todavía soltero, lo amonesta por su "lujuria y su perpetua infidelidad" y por "dormir durante su estancia en Berlín al ritmo de una chica cada cuatro o seis semanas".
Pero ¿qué hay de la violación? En agosto de 1998, Jill Craigie, la esposa del cineasta Michael Foot, en otro momento líder del Partido Laborista, le dijo a Cesarani que en mayo de 1952, después de ir de bar en bar en Hampstead (bebiendo sólo cerveza amarga), Koestler la atacó y la violó en la casa de ella. Craigie no se lo contó a nadie, ni siquiera a su marido, durante cincuenta años; obviamente, no hubo testigos, ni informe policial, ni pruebas que lo corroborasen. Murió en diciembre de 1999. Su relato, aunque sin pruebas, parece absolutamente cierto. (Después de beber, Koestler la retó a hacerle la comida, presumiblemente como una forma de acceder a la casa de ella. Considerando este detalle, nadie podría imaginarse: "Después de comer, Koestler la ayudó a fregar los platos"). No parece haber otras pruebas -aunque en cualquier caso Cesarani se precipita a juzgar- que el hecho de que Koestler había sido sexualmente violento con las mujeres en otras ocasiones.
En las dos últimas décadas he recordado a Arthur Koestler como un amigo generoso, hospitalario, divertido, cortés e infinitamente estimulante. Me entristece el descubrimiento de su violencia (sexual y de otro tipo) contra las mujeres; como persona se ha visto disminuido en mi recuerdo. Al mismo tiempo, sigo considerando como siempre que Darkness at Noon es una obra impresionante, y las opiniones de Koestler sobre el comunismo, el sionismo, la pena capital, el suicidio y la puesta en cuarentena de los perros, tan lúcidas, inteligentes y convincentes (o no) como antes.El Times Literary Supplement , quizá recordando que era propiedad de Murdoch, presentó un artículo en primera página sobre "¿Es la brillantez una excusa para la violación?" Creo que todos podemos contestar la pregunta, al igual que podemos afirmar que un violador puede ser o no brillante. ¿Es una incongruencia que Koestler detestase y luchase contra el totalitarismo y que sin embargo pudiese ser dominante y opresivo, o totalitario, si queremos ampliar el término? Desde luego. ¿Podría haber una conexión entre el experimentar la amenaza de la violencia última (semanas en una prisión de Sevilla en 1937, esperando ser ejecutado junto con sus compañeros) y la consiguiente violencia contra otros? Es posible. ¿Lo convierte esto en un hipócrita cuyo testimonio escrito deberíamos desdeñar? Difícilmente.
Cesarani es profesor de Historia Judía Contemporánea en la Universidad de Southampton, autor de una historia de la crónica judía y de un libro sobre el uso de prisioneros de las SS como mano de obra en Gran Bretaña después de la guerra. En junio de 1993 solicitó el acceso al Archivo Koestler que se guarda en la Biblioteca de la Universidad de Edimburgo, describiendo su área de trabajo como "Identidad y temas judíos en la obra de Koestler". Dado que Michael Scammel estaba todavía trabajando en la biografía oficial de Koestler, a Cesarani se le pidió firmar un compromiso de que su investigación se "ceñirá exclusivamente al proyecto establecido más arriba y no se utilizará para la compilación de ningún trabajo biográfico sobre Arthur Koestler". El mismo año escribió a Scammel diciéndole que se proponía "examinar la condición de judío de Koestler como temática oculta en su vida y obra".
¿Qué sucedió entre aquella propuesta y este libro? Según el prefacio de Cesarani, "una investigación sobre Koestler como judío se amplió hasta convertirse en un estudio sobre Koestler como hombre y sobre sus logros en general". Dicho de otro modo, Cesarani consiguió el acceso a un archivo anteriormente incontaminado, sabiendo que estaba especialmente reservado a Scammell, y no dio crédito a su suerte. ¿Alertó Cesarani a la Biblioteca, al albacea literario de Koestler o a Scammel acerca de que su libro se estaba "ampliando"? Obviamente no.
La pena para Cesarani es que está claramente bien preparado para escribir la monografía sobre la condición de judío de Koestler. Desde su primera visita a la utopía del sionismo en 1926 hasta su último y rencoroso encuentro con el Israel de posguerra, en 1948, desde Thieves in the Night a la última y controvertida The Thirteenth Tribe (que intenta demostrar que la mayoría de los judíos son descendientes de Khazam más que de los patriarcas bíblicos), las actitudes de Koestler ante su propia condición de judío, ante el sionismo y ante Israel oscilaron extremadamente como reacción a las circunstancias subjetivas y a la realidad política. A veces (como cuando está escribiendo sus biografías) Koestler da importancia primordial a su asimilación como inglés; otras es más comprensivo, o patriota; aunque ésa nunca ha sido una preocupación directa de alguien que escribió: "El odio a sí mismos ha sido la forma de patriotismo judía". Cesarani sigue los giros, las supresiones y las claridades con considerable habilidad y pertinacia. "Acabado el libro de Palestina, y todo el problema", señaló Koestler con esperanza después de finalizar Promise and Fulfilment . Pero el problema nunca se terminó en otro nivel que no fuese el religioso (Koestler siempre fue incondicionalmente irreligioso). Como resume Cesarani: "El intento de huir del judaísmo fue el acto por excelencia del judío contemporáneo: fue, en sí, un símbolo de identidad".
Este aspecto del trabajo es sobrio, bien juzgado, sólo en ocasiones pierde de vista su propia importancia, como en la estrafalaria afirmación sobre Darkness at Noon : "Lo más importante de la novela es lo menos señalado en los estudios críticos: el personaje principal... es judío". Pero como es lógico, Cesarani tiene poco conocimiento o interés por la obra de ficción como ficción en sí; es una mera onda para la vida y las ideas. Y como biógrafo, sencillamente no es el hombre adecuado.
Claves de un contestatario
- Nacimiento: Arthur Koestler nació el 5 de septiembre de 1905 en Budapest. Su padre era húngaro y su madre austríaca. Estudió en la Universidad de Viena.
- Corresponsal: en 1926, Koestler estuvo en un kibbutz en Israel. Enviaba notas a un periódico alemán. Lo nombraron corresponsal en el Cercano Oriente y después lo mandaron a París, en 1929. Allí comenzó a vincularse con los comunistas. En 1931 cubrió el primer viaje del Graf Zeppelin al Polo Norte para un diario berlinés. Ese mismo año se afilió al Partido Comunista. Viajó a Rusia y a Asia en 1932-1933 y fue testigo de los horrores de la Rusia soviética, que entonces se atribuían a la herencia del pasado zarista. Sería uno de los primeros intelectuales en desilusionarse de la utopía marxista y en atacar al estalinismo.
- Guerra Civil Española: cubrió la contienda como corresponsal de un diario inglés y se hizo republicano. Fue tomado preso por los franquistas y estuvo a punto de ser fusilado en Málaga. Su libro Testamento español es un desgarrador testimonio de lo que significó esa guerra.
- Crítico del totalitarismo: desengañado del comunismo, Koestler escribió su novela más recordada y discutida, El cero y el infitino , en la que ataca al estalinismo y muestra los mecanismos perversos de los procesos de Moscú.
- Obras: Testamento español, Escoria de la tierra, Ladrones en la noche (sobre un grupo de jóvenes judíos que parten a Palestina para "robar" lo que es suyo, la tierra perdida), El cero y el infinito, La flecha en el azul (tres volúmenes de memorias), El rastro del dinosaurio . En la madurez, Koestler abandonó los temas políticos para volcarse a la biología, la psicología y la metafísica.
- Suicidio: víctima de una enfermedad terminal, Koestler se suicidó con su tercera mujer en Londres, en 1983. Era vicepresidente de la sociedad eutanásica Exit. Sostenía que el hombre necesita de una partera para nacer y de alguien que lo asista para morir dignamente.
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