
1
Pocos artistas habitan el Olimpo de la cultura pop con tantas imágenes icónicas como Marilyn Monroe: conteniendo el revuelo de su pollera sobre la rejilla del subte, colocándose una gota de Chanel Nº 5 o susurrando “Happy Birthday, Mr. President”. Pero entre todas hay una fotografía en particular que siempre generó una vibración distinta, la incomodidad solapada que convivía con esa fascinación universal que despertaba: Marilyn leyendo el Ulises de James Joyce.




