Misterioso Lindbergh

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2 de septiembre de 1998  

ESTA a punto de publicarse una nueva biografía del aviador Charles Lindbergh. El autor es A. Scott Berg, que contó con la ayuda de Anne Morrow Lindbergh, la viuda del héroe, para escribir su libro de casi 600 páginas. Nadie ignora la simpatía que Lindbergh tenía por los nazis, de modo que una obra sobre él escrita por un judío como Berg ha suscitado más curiosidad de la habitual. Steven Spielberg ya ha comprado los derechos de la biografía con la intención de crear un fresco cinematográfico sobre la primera mitad del siglo.

Lindbergh despertó la admiración de todo el mundo al cruzar el Atlántico en solitario. Después alimentó la pena de toda una generación, cuando su hijo fue secuestrado y asesinado por unos villanos, pero perdió gran parte de su aura de nobleza por sus actitudes pronazis y por haberse opuesto a que los Estados Unidos le declararan la guerra al Tercer Reich.Todos esos hechos lo envolvieron en un aura de grandeza y de misterio.

La señora Lindbergh le libró a Berg el acceso a 2000 cajas con documentación, con una sola prohibición: la de que Berg escribiera acerca de lo que Lindbergh había escrito sobre ella. De todos modos, le permitió ver también ese material; el biógrafo contó así con un material que hasta entonces no había sido consultado por ningún investigador. Convencer a Mrs. Lindbergh de que le suministrara información fue uno de los trabajos más ímprobos que Berg debió emprender. Temía, entre otras cosas, que la señora Lindbergh fuera antisemita y que ni siquiera lo atendiera. Pero finalmente Berg pudo persuadirla de que le confiara sus archivos.Quizá influyó en la decisión de la señora Lindbergh el recuerdo de sus años de escritora, ya que fue la autora, entre otros libros, de Gift from the sea , un best seller mundial.

Berg visitó a los cinco hijos de Lindbergh, tan amantes de la privacidad como sus célebres padres, y logró entrevistar a Betty Gow, la niñera que, en 1932, descubrió que el pequeño Charles A. Lindbergh Jr. había sido secuestrado. Con el fin de no dejar ningún hilo suelto, Berg también rastreó a Anna Hauptmann, ya octogenaria, viuda de Bruno Richard Hauptmann, el hombre que fue condenado a muerte y ejecutado por haber asesinado al bebe Lindbergh. Mucho se discutió en su momento acerca de la culpabilidad o la inocencia de Hauptmann. Por ello, su viuda llegó al encuentro con Berg cargada con carpetas desbordantes de recortes y documentos destinados a probar que su difunto esposo era inocente. El resultado de tanto esfuerzo se conocerá en estas semanas.

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