
Monseñor Mario Serra
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El sepelio
A los 79 años murió monseñor Mario José Serra, que fue obispo auxiliar de Buenos Aires y secundó en la arquidiócesis al cardenal Jorge Bergoglio, como vicario general, hasta febrero de 2002.
Nacido en Buenos Aires en 1926, llevaba 55 años de sacerdote y 30 de obispo. Se destacaba por su estilo sobrio, su cálida personalidad y buen humor. Hombre de consejo dentro de la Iglesia, era ponderado por su discernimiento de los problemas, por la serenidad y profundidad con la que se expresaba.
En sus primeros años como sacerdote trabajó en las parroquias de San Antonio de Padua y de Nuestra Señora del Socorro, y fue capellán del Colegio Sagrado Corazón. Asesor de la Acción Católica, promovió el Movimiento Familiar Cristiano y la participación de los laicos en la vida de la Iglesia. Impulsó los Encuentros Conyugales, una especie de retiros que favorecen la armonía de los matrimonios.
En 1973, el cardenal Juan Carlos Aramburu lo designó vicario episcopal de la zona de Flores y dos años después fue nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires. Recibió la consagración episcopal de manos del cardenal Aramburu, del arzobispo Vicente Zazpe y del entonces obispo Eduardo Pironio, luego cardenal.
Tuvo una activa participación en el Episcopado. Presidió durante dos períodos la Comisión de Ecumenismo, en la cual favoreció un diálogo franco y amistoso con diversas confesiones cristianas, e integró las de Pastoral Familiar y Migraciones y Turismo. Actualmente integraba el Consejo para las Causas de los Santos.
Monseñor Serra se hizo querer por todos los que lo conocieron y trataron. Su amor a Dios se volcó en la amistad y el respeto a las personas.
Sus restos son velados en la Catedral Metropolitana, donde el cardenal Bergoglio presidirá hoy, a las 14.30, las exequias. Su cuerpo descansará en la cripta de la Catedral.
