
Mujeres grabadoras
Obras de artistas que usan el papel como soporte, en inédita convocatoria de galería Zurbarán, enriquecen la agenda porteña
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Ver para creer. Nadie hubiera dicho que en la cálida noche del verano porteño una muestra de arte podría convocar a una verdadera multitud. Pero eso fue exactamente lo que ocurrió en la apertura de Grabadoras de Buenos Aires , en Zurbarán. Ya nada es lo que era. Como si fuera plena temporada de exposiciones, la gente desbordaba el ámbito de la galería para ocupar la vereda y hasta la calle, animada por la convocatoria inusual. La selección incluye trabajos sobre papel con registros de distintas técnicas, lo que agrega valor al conjunto
Un grupo de alemanes, turistas caminadores, se detuvo con curiosidad ante los retratos inquietantes de niña-mujer firmados por Rozana Celman. Por la pose y la actitud de la modelo recuerdan los cuadros del genial Balthus, nacido Balthasar Klossowski de Rola, que tuvo como primer comprador a Picasso y como modelo a su mujer. A partir de la línea, Roxana encuentra el camino certero para aventurarse en una sinfonía de grises de alto valor pictórico.
En la misma sala, como una ráfaga de espontaneidad, está Agua que no has de beber. La imagen sería abstracta, si no viéramos el agua correr sobre el papel. Silvana Paulon, integrante de la troupe de grabadoras, completó su formación con Benavídez Bedoya, becada por el Fondo Nacional de las Artes. Al escucharla se percibe la pasión con que encara lo que hace, común denominador de este seleccionado de Zurbarán, que además confirma la afinidad entre la naturaleza femenina y una técnica que demanda tenacidad y dedicación. No hay atajos gestuales, como puede suceder con la pintura.
El grabado y la obra sobre papel, tan cercana al pulso del creador, esperan entre nosotros el reconocimiento que tienen, por ejemplo, en Europa, donde una larga tradición se prolonga en nuevas expresiones. Hay en París, Madrid y Berlín un sinfín de galerías dedicadas a exhibir grabados, sin contar el culto por este medio expresivo en el que convergen desde Durero, Goya y Picasso hasta Berni, genial en todos los registros, que conquistó con sus grabados el Gran Premio de la Bienal de Venecia.
Un dato de interés para visitantes no iniciados es descubrir, en las últimas páginas del buen catálogo de mano, con prólogos de la académica Matilde Marín y del ministro de Cultura Hernán Lombardi, un glosario, una hoja de ruta para entender qué son aguafuertes, aguatintas, gofrados, monotipos, litografias y stencils , con explicaciones claras y didácticas.
Valga la oportunidad entonces para revisitar artistas conocidas y descubrir nuevas miradas en el conjunto de obras de Armagni, Belmes, Celman, Díaz Rinaldi, Herrero, Iniesta, Maza, Orloff, Paulon, Pérez Temperley, Rubli, Santander y Zar.
Grabadoras con trayectoria y premios, en una exposición que reúne "lo más representativo del espíritu de género de la gráfica en la Argentina", según define con justeza Matilde Marín, al recordar el aporte hecho por dos innovadoras de este soporte como fueron Aída Carballo y Liliana Porter, en diferentes latitudes expresivas. Con imagen propia, Zulema Maza y Lucrecia Orloff trasladan al papel su fascinación por universos personales. La belleza y el mundo de la moda cautivan a Maza, mientras Orloff congela para siempre los gestos de los músicos en los conciertos del Teatro Colón. Habitué de nuestro mayor coliseo, como lo fue Degas de la Opéra de París, Orloff no se pierde los ensayos, donde comienza a bocetar las figuras y los gestos que luego serán eternos.
Ficha. Grabadoras de Buenos Aires en Zurbarán (Cerrito 1522), hasta el 21 de marzo

