Murió el filósofo español Julián Marías
Fue un pensador cercano a la Argentina
1 minuto de lectura'
El filósofo español Julián Marías, nombre de referencia del pensamiento liberal español del siglo XX y seguidor de la obra de José Ortega y Gasset y de Xavier Zubiri, murió ayer, a los 91 años, en su domicilio madrileño.
Sus ideas siempre estuvieron orientadas a la defensa de la libertad y al interés por la condición humana. A través de una dilatada trayectoria intelectual, se destacó a lo largo de más de medio siglo por la profundidad de sus reflexiones y la claridad y el rigor de su pensamiento, valorado en todos los ámbitos.
Julián Marías mantuvo una relación entrañable con la Argentina y durante varias décadas estuvo vinculado con LA NACION, desde donde difundió gran parte de su pensamiento. Su primer artículo en este diario, titulado “La autoridad intelectual”, fue publicado el 19 de diciembre de 1948.
Su primera visita se produjo en 1952 y, como él mismo contó en 2002 en el diario ABC, desde entonces se inició “la extraña amistad” de una persona con un país. “Durante medio siglo he seguido las vicisitudes de la sociedad argentina, siempre con enorme interés, con admiración, con preocupación, y en ocasiones con dolor". En reconocimiento a su trayectoria intelectual, el gobierno argentino le concedió la Orden de Mayo.
Desde 1977 era viudo de doña Dolores Franco, con quien tuvo cuatro hijos. Uno de ellos es el escritor Javier Marías.
Sus restos serán inhumados hoy en el cementerio madrileño de la Almudena, uno de los más antiguos de la capital española. La noticia de su fallecimiento fue comunicada por la Real Academia Española, de la que era miembro desde 1964.
* * *
Había nacido en Valladolid el 17 de junio de 1914, y había vivido desde los cinco años en Madrid, ciudad en la que cursó el bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros. En su adolescencia conoció al notable filósofo español José Ortega y Gasset, su maestro en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Central, carrera en la que se doctoró.
Su larga amistad le ganó fuertes enconos con el franquismo. Convocado a las filas militares de la República durante la Guera Civil Española, escribió como periodista para ABC y la revista Blanco y Negro. Al final de la guerra, por una falsa acusación, fue encarcelado, se le prohibió dar clases y corrió el riesgo de ser fusilado.
En 1948 fundó el Instituto de Humanidades con su maestro Ortega y Gasset, que años después Marías llamó Escuela de Madrid. A comienzos de los años 50, vetado para acceder a la cátedra que Ortega había dejado vacante, comenzó a viajar como profesor invitado a las universidades de Wellesley College, Indiana, California, Harvard y Yale. A la muerte de Ortega, escribió más de 1000 páginas sobre su obra.
Marías se encontraba convencido de que "todo lo que en España tiene verdadero interés intelectual procede de Ortega". Ejerció también influencia en su formación el filósofo Xavier Zubiri, uno de los intelectuales perseguidos por la dictadura franquista.
Gran estudioso de Unamuno, Marías publicó en 1941 su primera obra -"Historia de la filosofía"- en la Revista de Occidente, fundada por Ortega y Gasset. La obra tuvo 45 reediciones.
En la RAE ocupó el sillón S. Integró también la Hispanic Society of America, de Nueva York; la International Society for the History of Ideas y el Council of Scholars, de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, entre otras instituciones.
Entre sus más de 60 libros se destacan "Ortega, circunstancia y vocación", "Biografía de la filosofía", "La imagen de la vida humana", "El oficio del pensamiento", "La felicidad humana", "El tiempo que ni vuelve ni tropieza", "La educación sentimental", y "Tratado sobre la convivencia", así como otros volúmenes dedicados a España.
En diciembre de 1988 presentó el primer tomo de sus memorias, "Una vida presente", que refleja sus años entre 1914 y 1951. En 1989 completó los otros dos volúmenes. En 1982, cuando Juan Pablo II creó el Consejo Internacional Pontificio para la Cultura, Marías fue el único integrante español. Sus obras han sido traducidas al inglés, alemán, portugués, holandés y griego.
A lo largo de su trayectoria, recibió numerosos reconocimientos, como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en 1996, junto con Indro Montanelli; el Premio Internacional Menéndez y Pelayo, por "su dilatadísima trayectoria en la que ha destacado tanto la continuidad como la excelencia de su obra".
También le fueron entregados los premios Ramón Godó de Periodismo, en 1976, y el Kennedy del Instituto de Estudios Norteamericanos, en 1964; el Fastenrath, en 1947, por su obra sobre Miguel de Unamuno, y el Gulbeenkian de Ensayos de la Academia del Mundo Latino, en 1972, entre otras importantes distinciones.
En 2004, la infanta Elena de Borbón le concedió el premio "Vida activa. Toda la vida". Condecorado con la Orden de las Artes y de las Letras, fue doctor honoris causa de numerosas universidades.
- 1
2“Diplomacia cultural”: desde Nueva York, un argentino busca globalizar el arte latinoamericano
- 3
“Vende humo”: Marcelo Birmajer critica a Yuval Noah Harari y a otros intelectuales israelíes por el “silencio” ante la guerra
4Del libro a la pantalla: las adaptaciones que marcarán el cine y el streaming en 2026

