
Murió el historiador Fernando L. Sabsay
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Una vida dedicada con pasión a la promoción de la cultura y a la recuperación de los valores institucionales del país se extingue con la muerte del doctor Fernando L. Sabsay, docente, historiador y académico de larga trayectoria, fallecido en esta ciudad a los 87 años.
Nacido en Buenos Aires el 21 de agosto de 1919, ejerció la docencia en todos los niveles de enseñanza y tuvo una singular identificación con la Universidad de Buenos Aires, que hace pocos días lo había distinguido con el título de profesor emérito. Durante varios años presidió el Tribunal del Juicio Académico de esa universidad.
Integró el grupo fundador de Eudeba, que presidió entre 1985 y 1990, y a través de su trabajo en distintas editoriales contribuyó a la promoción del libro y de actividades culturales en el país. Fue director de Crítica durante la última etapa del diario, y en 1952 fundó la editorial Losange, en la que impulsó la publicación de autores teatrales clásicos y de renombre mundial.
Autor prolífico, publicó 33 libros, entre los que se destacan los seis tomos de La sociedad argentina , Ideas y caudillos (que en 1997 ganó la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de la SADE), Sin telón. Losange Teatro y Caudillos de la Argentina , entre otras obras que recorrieron distintos períodos de la vida política e institucional del país.
En reconocimiento a su formación e inquietudes culturales, el gobierno de Francia lo distinguió con la Orden del Caballero al Mérito y la Legión de Honor, entre otras distinciones.
Miembro de afamadas instituciones culturales, integró la Academia Europea de Artes y Ciencias de la Comunicación, con sede en París. Fue vicepresidente del Consejo Argentino de Estudios de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales; director económico financiero de la editorial La Ley; profesor honorario de la Universidad de Belgrano, y coordinador del Consejo Académico de la Escuela de Defensa Nacional, donde promovió la realización de jornadas de debate de ideas y líneas de pensamiento presentes en la sociedad.
A su capacidad de trabajo y formación profesional, Sabsay unía calidades humanas excepcionales, que se correspondían con su pensamiento claro, su sensibilidad, sus convicciones firmes y sus rasgos de bondad y profundo humanismo.
El acto de sepelio se realizó en el cementerio de la Chacarita.






