Murió el italiano Giuseppe Di Stefano, "el tenor de la Callas"
Definido por la Opera de Viena como "uno de los más grandes líricos del siglo XX", falleció en Milán a los 86 años
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ROMA.- El famoso tenor italiano Giuseppe Di Stefano fallecido hoy en Milán, fue entre los años ´40-´60 del siglo XX lo que luego representó Luciano Pavarotti en el resto de la centuria: el cantante lírico de la voz más suave, ágil y romántica de su época. Su nombre está unido al de María Callas, con la que debutó en 1951 en Sao Paulo para luego formar una de las parejas más destacadas del mundo de la ópera.
Di Stefano, nacido en la localidad siciliana de Motta di Santa Anastasia el 24 de julio de 1921, se encontraba en coma desde el 7 de diciembre de 2004, debido a las heridas que le causaron cuatro días antes varios atracadores que irrumpieron en su casa de Diani (Kenia), donde se encontraba.
Hijo de un zapatero siciliano, se educó en los jesuitas y fue alumno del barítono Montesanto. Debutó en 1946 en la norteña Reggio Emilia, donde cantó "Des Grieux", de Massenet. Al año siguiente cantó en la Scala de Milano y en 1948 lo hizo en el Metropolitan de Nueva York, con "Rigoletto".
El encuentro mítico Callas- Di Stefano se produjo en San Pablo, Brasil, cuando el maestro Tullio Serafin, artífice principal de la carrera de ambos, los reunió por primera vez con "La Traviata" verdiana. El trío Callas-Di Stefano -Serafin cambiaría la historia de la interpretación operística reviviendo la olvidada tradición del belcanto, sobre todo de las obras de Gioacchino Rossini, Vincenzo Bellini y Gaetano Donizetti que volvieron a las carteleras eclipsando a las del verismo que las habían desterrado de los escenarios.
Di Stefano tenía una voz aterciopelada, que unía a una gran presencia en los escenarios, lo que era muy apreciado por los expertos, que destacaron del tenor su voz clara y su sensibilidad a la hora de interpretar. Con María Callas cantó, entre otras "I Puritani", de Vincenzo Bellini; "Lucia di Lammermoor", de Gaetano Donizetti; "La Boháme", y "Tosca" de Giacomo Puccini; "Manon Lescaut (Des Grieux)", de Jules Massenet y "Un Ballo in maschera", de Giuseppe Verdi.
Di Stefano era capaz de explorar otros ámbitos operísticos aunque siempre, como la Callas, respetó el estilo del compositor sin darle esa interpretación única y monocorde que era el concepto de los cantantes, aún los más famosos, en los primeros 50 años del siglo pasado. Así del belcanto, "Pippo" podía pasar a los héroes verdianos (Radamés, Alfredo, Manrico, Riccardo, Don Alvaro), a los puccinianos (Cavaradossi, Rodolfo, Pinkerton, Calaf) y veristas (Turiddu, Canio, Chénier) y hasta podía cruzar los Alpes con Don José, Nadir, Werther y Des Grieux.
Buen actor pero sin llegar a los niveles perfeccionistas de Callas, compensaba con su innata simpatía los saltos de humor y el carácter huraño e irritable de su más famosa compañera de escena. Y esto lo hacía favorito de los grandes directores musicales del siglo XX, como Herbert von Karajan, Víctor de Sabata, Antonino Voto, Gianandrea Gavazzeni, Leonard Bernstein, Georges Prˆtre, que lo dirigían con frecuencia.
El 3 de diciembre de 2004, el tenor, que huía del invierno europeo hacia el sol africano, sufrió graves heridas cuando unos ladrones entraron en su casa de Diani. Ingresado en un hospital de Mombasa, sus condiciones de salud se agravaron repentinamente y fue transportado a un hospital milanés el 7 de diciembre, donde cayó en coma la víspera de Nochebuena. Desde entonces vivió paralizado en su casa del lago de Como hasta su muerte, que llegó este 3 de marzo de 2008.



