
Murió la escritora Françoise Sagan
Fue la autora de "Bonjour tristesse"
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A los 69 años, víctima de una afección pulmonar, murió el viernes, en París, la novelista Françoise Sagan, emblema de la literatura gala de los años 50 y 60, que a los 18 años se convirtió en una celebridad con su obra "Bonjour tristesse" ("Buen día, tristeza"), por la que recibió el Premio de la Crítica y medio millón de francos.
Alcohólica, adicta a la cocaína, jugadora, amante de la velocidad y desprejuiciada, la escritora -que llevaba largo tiempo enferma e internada- eligió un estilo de vida que disfrutó y padeció. Dejó una producción de más de 50 libros reconocidos por una pluma que abordaba una temática anticonvencional, con cínica ironía y un fuerte erotismo.
Nacida como Françoise Quoirez, en 1935, se rebautizó literariamente apelando a Proust. Cuando era adolescente, no logró concluir el bachillerato por pasar el tiempo gran parte del año en Saint-Germain-des-Prés, mientras escuchaba jazz. Tiempo después se vinculó con nombres de la talla de Jean-Paul Sartre y Juliette Gréco, entre otros.
Escribió "Bonjour tristesse" en siete semanas, y vendió 4,5 millones de ejemplares traducidos a 22 idiomas. Tomó el título de un poema de Paul Eluard. Allí narró la vida de una joven de clase alta que descubría la infidelidad de su padre y despertaba al sexo.
El libro fue llevado al cine por Otto Premiger en 1956, protagonizada por Devorah Kerr, David Niven y la joven actriz Jean Seberg. En general, toda su producción evoca a personajes de una clase media alta, mitad aburrida mitad amoral.
Sus primeras novelas expusieron su escepticismo y su acidez, en historias cuyos protagonistas eran mujeres muy jóvenes, enamoradas de hombres bien mayores.
Pero la crítica advirtió con frecuencia la inconsistencia de personajes y tramas. Se le criticaba que tratara temas graves con pluma ligera. Se casó dos veces: con el poderoso editor Guy Schoeller y, más tarde, con Bob Westhoff, padre de su único hijo, Denís.
Nacida en una familia acomodada, su padre le aconsejó gastar todo el dinero obtenido del editor Julliard, cuando se publicó "Bonjour...", el libro que la catapultó a la fama, que ella definió como "un período bendito en el cual todo era posible".
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La escritora explicaba su adicción al juego como "una pasión y una diversión loca, física y tonificante". La inspiración de Sagan fue una mezcla de creación hiperactiva, una ajetreada vida social y una gran soledad.
En su nutrida producción, se destacan "Un certain sourire" ("Una cierta sonrisa") -con la que confirmó en 1956 las expectativas de sus lectores-; "Aimez-vous Brahms?" (¿Ama usted a Brahms?); "Des bleus à l´âme" ("Los azules en el alma"), y "La femme fardée" ("Una mujer cargada").



