Museo del Humor: un proyecto frustrado que hoy busca un nuevo perfil

La antigua confitería Múnich, el espacio que quiere pasar de los clásicos del género a los jóvenes
La antigua confitería Múnich, el espacio que quiere pasar de los clásicos del género a los jóvenes Crédito: Alejandro Guyot
Nació para dar lugar a los maestros del humor gráfico nacional, como Hermenegildo Sábat y Quino; la gestión actual busca conquistar otros públicos
Natalia Blanc
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17 de marzo de 2019  

De los grandes maestros del humor gráfico nacional, como Quino , Hermenegildo Sábat y Carlos Garaycochea, a ilustradores jóvenes y artistas emergentes: ese fue el recorrido del Museo del Humor desde su inauguración en 2012 a la actualidad. En el edificio de la exconfitería Múnich, en Costanera Sur, donde funciona el museo, ya no se organizan muestras antológicas de célebres humoristas gráficos. El cambio de perfil del MuHu, impulsado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires , despertó las críticas de grandes referentes del género, quienes desde 2016 vienen reclamando que se formalice la institucionalización del organismo, tal como establece el decreto constitutivo de octubre de 2012. Del proyecto original hoy solo quedan las esculturas del Paseo de la historieta, que une San Telmo con la Costanera.

En noviembre pasado, el Ministerio de Cultura porteño presentó en el MuHu Mutaciones urbanas, una exposición colectiva de historieta, pintura, collage y escultura, entre otras disciplinas visuales, que se exhibió durante todo el verano. El jueves próximo, el MuHu será la sede del lanzamiento de la programación anual de todos los museos porteños. Habrá un acto con performances y música en vivo y esa tarde allí mismo quedará inaugurada la muestra Jardines y otras desventuras, con obras del ilustrador rosarino Max Cachimba junto a Florencia Pernicone, Ivana Boullón, Estrella Mergá, Juan Vegetal, Javier Velasco, Manuel Depetris, Sofía Álvarez Watson, Coni Marchini y el grupo TRIPA (Trabajo de Registro e Investigación sobre Paisaje Argentino). Curada por José Sainz, Pablo Boffelli, Andrea Guzmán, Jo Murúa y Josefina Blattmann, la exposición incluye piezas de humor gráfico y una serie de pinturas que serán expuestas por primera vez.

En la página oficial del museo, dentro del sitio web del gobierno de la ciudad, se advierte el cambio de rumbo y de contenidos. Antes se presentaba al MuHu como un espacio público que "reúne las obras de los grandes maestros del dibujo, la ilustración y la caricatura". Ahora dice: "Espacio destinado a exhibiciones temporarias generadas por curadores invitados". La modificación de la frase, que para el público general puede pasar inadvertida, causó preocupación entre los artistas "fundadores", como Sábat, Garaycochea y Mordillo, integrantes de la Comisión Directiva Honoraria del MuHu. Ellos y otros referentes como Quino y Fernando Sendra habían presentado al gobierno porteño en 2016 una carta titulada "Salvemos al Museo del Humor", con alrededor de 400 firmas, en la que expresaban alarma y preocupación por la situación. Temían que el MuHu se cerrara.

Aún sin director (Hugo Maradei, que estuvo desde el inicio fue separado del cargo en 2018 y mantiene un juicio con el gobierno porteño desde entonces) y sin estatuto formal como museo, ya que el proceso de institucionalización está en trámite desde 2012, el MuHu siguió funcionando y organizando actividades. El sábado 12 de enero, por ejemplo, hubo una sesión de dibujo en el jardín, con DJ y música electrónica, que reunió un público variado bajo el lema "Dibujar en la Múnich".

A la consulta de LA NACION sobre el cambio de eje curatorial, Juan Vacas, Director General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, respondió: "Nos parece importante que el alcance del Museo del Humor dé cuenta del patrimonio de todas las épocas. Se está trabajando en la ampliación del acervo del museo, mediante la selección de obras de los demás museos de la ciudad y las donaciones que incluyan referentes de todas las generaciones del arte humorístico, incluyendo diferentes formatos y lenguajes".

Uno de los puntos en cuestión es que el MuHu nunca tuvo colección propia ni permanente. Las obras que se exhibieron allí desde la inauguración eran de los artistas invitados para muestras temporarias (Quino, Sábat, Garaycochea) y de Maradei. Mientras estuvo a cargo de la dirección, Maradei cedió al museo gran parte de su colección privada para que se exhibiera al público. El incumplimiento de lo establecido en el artículo 2 del decreto constitutivo 476/012 es el origen de los problemas que este museo acarrea hasta la actualidad: allí dice que "el patrimonio inicial del museo citado en el artículo precedente estará constituido por diversos dibujos, grabados, historietas y películas, pertenecientes al acervo cultural de los restantes museos dependientes de la Dirección General de Museos". El gobierno porteño permitió que esa situación, en principio transitoria, se extendiera en el tiempo.

En septiembre de 2018, cuando Vacas recibe a Maradei para hablar sobre la continuidad del museo, el funcionario le comunica que el espacio seguirá abierto, pero con nuevos curadores. Desde entonces, Maradei ya no tiene permitido el ingreso al MuHu. Tuvo que retirar las obras de su colección, algo que se concretó entre el 26 de septiembre y el 20 de octubre pasado, según consta en actas notariales. Según Maradei, las 934 piezas están en un depósito a la espera de la resolución legal del conflicto. Vacas lo confirma: "Las piezas que no pertenecen a colecciones del Gobierno de la Ciudad fueron retiradas por Hugo Maradei".

Cuando se le pregunta por qué se decidió separar a Maradei del cargo, Vacas explica: "Maradei no era el director del museo, sino que fue contratado como coordinador artístico hasta 31 de diciembre de 2015". Efectivamente, el contrato de Maradei finalizó en esa fecha. Pero, entre diciembre de 2015 y septiembre de 2018, cuando le comunicaron que no seguiría a cargo del MuHu, Maradei continuó en sus funciones. Es por eso que le reclama al gobierno porteño los honorarios de ese período. "Estoy en juicio porque no me pagaron haberes durante 2016, 2017 y buena parte de 2018. En abril de 2017 presenté un pedido de amparo a la Justicia por quite de funciones, pero fue denegado. Apelé y la causa está hace seis meses en la Cámara de Apelaciones", dijo Maradei.

Enrique Avogadro , que asumió como Ministro de Cultura porteño en diciembre de 2017, recibió a Maradei en marzo de 2018. "Fue una amable reunión de una hora, a la que asistí junto con Menchi Sábat, que estaba muy preocupado por la continuidad del museo", cuenta Maradei. Seis meses después, Vacas lo cita y le comunica el cambio de rumbo. "Es un caso insólito. El museo debía funcionar con obras de otras instituciones porteñas, como el Museo de la Ciudad, el Sívori y el Moderno. Pero nunca me permitieron hacer los inventarios para determinar qué obras de esos acervos podían integrar la colección del MuHu, que nunca se llegó a formar porque no se concretó la institucionalización del espacio como museo. Eso también impidió que los artistas y sus familiares pudieran hacer donaciones", completó Maradei.

Desde la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico aseguran que el MuHu "funciona como museo público". "Estamos trabajando en el proyecto de su estructura para poder designar un director", explica Vacas. Lo cierto es que el Museo del Humor es hoy un caso complejo e intrincado, con demandas judiciales de por medio. El proyecto soñado que impulsaron Sábat, Quino y Garaycochea quedó en suspenso. En la entrada del edificio de Avenida de los Italianos 851 está, como testigo de esta breve historia, una escultura de la jirafa creada por Mordillo. Es el inicio (o el fin, según desde dónde se mire) del Paseo de la Historieta, que incluye a Mafalda, Clemente, Isidoro Cañones, Larguirucho, Don Fulgencio, Inodoro Pereyra y su perro Mendieta.

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