
Novela de exploración
En El mañana, Luisa Valenzuela propone un inesperado thriller del lenguaje femenino
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<b> El mañana </b>
El Mañana es un barco de paseo que lleva a dieciocho escritoras de viaje por el Paraná. Son las autoras más importantes del país, "las más jugadas", las comprometidas con su oficio, que no escriben "insípidas novelas sobre mundos mágicos, amores edulcorados o viejas historias de amantes de próceres". Gozan de ese encuentro -el primer congreso a puertas cerradas de escritores- como ménades dionisíacas.
De improviso, en plena travesía, son asaltadas por un grupo comando que les planta pruebas falsas, las arresta y las condena a prisión domiciliaria, sin explicación alguna. La operación de silenciamiento se completa con la sustracción del mercado de todos los títulos por ellas publicados y la borradura de sus nombres de los registros de Internet.
En esta situación se encuentra Elisa Algañaraz, la protagonista, al inicio de la historia: encerrada en su departamento del piso trece, con su biblioteca diezmada y a solas con su vieja "laptop", en la que escribe sabiendo que puntualmente vendrá una guardiana detestable para borrarle todo lo que ha escrito.
De pronto, de la nada, se le aparece Ómer Katvani, un traductor israelí que integró el Mossad durante algún tiempo y conoció a Elisa en Israel, país al que había ido la escritora para asistir a un congreso. El joven, cuya vida cambió tras conocerla, intentará rescatarla. Y Elisa se enamorará de él.
Ómer ha sido enviado por Esteban Clementi, un hacker argentino con quien el traductor compartió la cárcel en Israel. Clementi parece reafirmar todo el tiempo su argentinidad a través de un decir porteño un tanto extemporáneo. Rosalba, la pareja también argentina de Esteban, sufre una ceguera progresiva. Ambos recalan en Suecia y allí, mientras se devanan los sesos pensando en cómo salvar a Elisa -y a las demás escritoras secuestradas-, Rosalba decide aprender a bailar tango.
En Buenos Aires, mientras tanto, Elisa consigue escapar de su departamento y se refugia en Villa Indemnización, donde es asistida por el Viejo de los Siglos, un ex obrero textil que logra doblegar la mala voluntad de los cartoneros hacia la escritora. Víctima y heroína, su imagen se propone como eco de la historia de Juana Azurduy, figura de fuerte referencia textual. Todos los personajes que giran en torno a la escritora están obsesionados por diferentes cosas y creen descubrir una misión en la vida. Elisa, a su vez, vivirá un proceso de encuentro interior.
La pregunta acerca de los motivos del secuestro junto con las posibles hipótesis recorre el texto con marcada insistencia. ¿Será que estas mujeres guardan un secreto muy importante? ¿Hay en la lengua femenina algo oculto, potente, que pone en riesgo a la sociedad? ¿Hay una esencia femenina? ¿Qué habrán hecho las escritoras? "No se necesitaba ser demasiado brillante para inferir que ellas, las escritoras, habían adivinado o esbozado algo que resultaba amenazador para el orden constituido. O quizás ellas proponían un desorden inadmisible, una mirada incómoda, inconstitucional, inconfesable, incandescente, inhóspita."
El motivo del secuestro y la prohibición, el interrogante por la naturaleza subversiva y transgresora de las escritoras -que se postula con grandes pretensiones filosóficas- carecen de la potencia suficiente para plantear una trama o un conflicto sólidos, y el texto se dispersa en situaciones que no aportan dinamismo a la historia.
Novela de exploración, camino de búsqueda y conocimiento para la autora, El Mañana se propone y define como un thriller del lenguaje femenino. A veces sucede que la propuesta teórica resulta más interesante y efectiva que su transposición en ficción.



