
Oesterheld, el nombre propio del cómic
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E l 21 de abril se han cumplido treinta años del secuestro y la desaparición del gran guionista de historietas Héctor Germán Oesterheld . Nombre esencial de la época de oro de la historieta argentina, trabajó con los mayores dibujantes de su tiempo, como Francisco Solano López, Hugo Pratt, Paul Campani y Alberto Breccia.
Oesterheld nació en 1919 y su primera pasión fue la geología. Un poco por casualidad, comenzó a publicar cuentos destinados a los niños y notas sobre divulgación científica. En 1950 César Civita, el dueño de la entonces poderosa editorial Abril, le propuso que escribiera historietas y Oesterheld prometió que lo intentaría. En una época en que el modelo era la historieta norteamericana, logró superar maniqueísmos y lugares comunes para crear visiones complejas del Oeste norteamericano (Sargento Kirk) o de la guerra (Ernie Pike).
Sus personajes se cuentan por cientos y las historietas que inventó, por miles; en esa multitud se advierten, sin embargo, algunas obsesiones y acaso la primera sea la invasión. En El Eternauta creó, junto con Francisco Solano López, una mitología que nos sigue seduciendo. Volvió al tema en 1969, junto con Alberto Breccia, y también en 1974, en La guerra de los antartes, que muestra a una Argentina donde ha triunfado la revolución socialista. El país sufre el asedio de los "antartes", extraterrestres dispuestos a apoderarse de América Latina con el consentimiento de las grandes potencias. Esa vez trabajó con el dibujante Gustavo Trigo y la tira apareció en Noticias, el diario de los montoneros. La aventura se interrumpió cuando el Poder Ejecutivo dispuso el cierre del diario. En sus últimas historietas, la voluntad pedagógica borra el encanto que tenían sus trabajos anteriores.
Durante los años cincuenta, no solo se había dedicado a escribir sino también a editar sus propias revistas. Las publicaciones de la editorial Frontera, que dirigía, son hoy el tesoro de los coleccionistas. Dentro del género fantástico y la ciencia ficción creó las memorables Sherlock Time (1957) y Mort Cinder (1962), ambas con Alberto Breccia.
Miembro de Montoneros, Oesterheld pasó los últimos tiempos de su vida en la clandestinidad. No dejó de hacer historietas, que eran su único medio de vida, y tuvo que dictar sus guiones desde teléfonos públicos. Solano López lo vio por última vez en un tren. Tenía el aspecto cambiado, parecía querer borrar de su apariencia todo rasgo personal. En el informe Nunca más hay testimonios de quienes lo vieron vivo en cautiverio.
Oesterheld fue un escritor que sin proponérselo logró llevar un género muy popular y agobiado por los clichés a formas superiores del relato. ...l fue quien abrió la época de oro de la historieta argentina y también quien la cerró, con esa melancólica obra maestra que es Mort Cinder. En sus páginas, un inmortal narra sus aventuras a un anticuario. En sus recuerdos se mezclan la batalla de las Termópilas, la historia contemporánea, el antiguo Egipto y la Torre de Babel. La aventura se había convertido en un recuerdo; la historieta como género popular, también.




