Pettoruti en Málaga
Es la primera vez que las obras del creador argentino llegan a España, que ha recibido la retrospectiva organizada por la Fundación Picasso como un gran acontecimiento
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Acabo de regresar de Málaga, donde asistí a una gran muestra retrospectiva del artista Emilio Pettoruti (1892-1971). Es la primera vez que las obras de este creador argentino llegan a España, que lo ha recibido como un gran acontecimiento. No es para menos. Pettoruti participó en las primeras décadas del siglo XX de las principales exposiciones futuristas italianas en Milán, Florencia y Roma, y más tarde en Berlín y París. Cuando en l924 regresa a Buenos Aires, luego de trece años de ausencia, ya tenía aquilatado un nombre en Europa. Había realizado su primera muestra individual en la galería Gonnelli de Florencia, en 1916, y una segunda en las salas del Liceo de Milán en 1919. Para 1920 ya había expuesto junto a Carrˆ, De Chirico, Rússolo, Carpi, Sironi, Martini, Dudreville y Funi, los grandes del futurismo. Ese mismo año participa de la XII Bienal de Venecia, mientras un año después, una obra suya era rechazada en el Salón Nacional de Buenos Aires. En 1922 hace su nuestra individual en Roma y en 1923 otra, con treinta y cinco pinturas en la prestigiosa galería Der Sturm en Berlín.
A su regreso a Buenos Aires, a mediados de 1924, Pettoruti ya era un artista consagrado en Europa, que en París exponía junto a Klee, Archipenko, Zadkine, Villon y Moholy-Nagy. Todos le aconsejan que no regrese a la Argentina, pero él, porfiadamente. lo hace. Su exposición individual de 86 obras en la galería Witcomb de la calle Florida es todo un acontecimiento.
Da lugar a controversias y hasta a agresiones físicas en las que tiene que intervenir la policía. Marca un hito para el arte argentino.
Por eso Emilio Pettoruti debe ser considerado el introductor de la modernidad artística del siglo XX en las artes plásticas argentinas. Pasa a ser un símbolo de la "nueva sensibilidad" y un abanderado de los integrantes de la revista Martín Fierro (1924-1927). "Se batieron por mi causa, que era la suya, como verdaderos leones", recordará años después el mismo artista en su libro autobiográfico Un pintor ante el espejo (1968).
La trayectoria de Pettoruti es bien conocida. Un año después de su llegada expone en Amigos del Arte y gradualmente su obra es aceptada y reconocida. Sus arlequines (pinta ocho de cuerpo entero), sus "soles argentinos", sus admirables retratos y autorretratos -reales como el de Xul Solar o su hermana Carolita- o imaginarios como La pensierosa o El hombre de la flor amarilla -por citar sólo algunos- son verdaderos iconos del arte argentino. Pettoruti es, sin duda, uno de nuestros grandes artistas, que desarrolló una importante acción docente en su taller y una labor destacada como director del museo provincial de Bellas Artes de La Plata (su ciudad natal) entre 1930 y 1947, con un breve interregno.
Pasó los últimos veinte años de su vida en París, donde la galería Charpentier le dedicó una gran muestra en 1964. Premiado en los Estados Unidos,donde tiene no pocos coleccionistas, con exposiciones en Londres y en Nueva York (la última en 1996), faltaba esta presencia en España que ahora se inicia con la muestra inaugurada el 28 de mayo último en el nuevo Museo Municipal de Málaga, y que durará hasta el 30 de este mes.
Las cuarenta y dos obras expuestas ocupan las dos plantas de exhibición de este magnífico museo recientemente creado. Comprenden todas las etapas de la obra de este artista. Desde una litografía de 1914 hasta un óleo de 1969.
La selección tiene un carácter antológico ya que cuenta con obras clave de su creación. Así: Vallombrosa (óleo de 1916), Mi ventana en Florencia (tinta de 1917), Le Philosophe (litografía de 1918), Autoportrait (dibujo de 1917), Calle de Milán (óleo de 1919), Señorita con abanico verde (óleo de 1925), Carolita (óleo de 1925), Autorretrato (óleo del mismo año), El lápiz del maestro (óleo de 1936), María Rosa -retrato de su mujer- (óleo de 1941), Libro en blanco (óleo de 1946), La grotta azzurra di Capri (óleo de 1958). El conjunto incluye dos grandes arlequines: Marú (1937/38) y El morocho maula (1953).
De su última etapa, decididamente abstracta, con la que culmina su obra despojándose de las identificaciones iniciales con el futurismo y el cubismo europeos, se ha incluido un conjunto representativo con obras importantes como Serenité (óleo de 1959), Silence dans la nuit (óleo de 1962), la farfalla Midi en hiver (óleo de 1964), y En la selva (óleo de 1958).
La exposición ha sido organizada por la Fundación Picasso de Málaga, con el apoyo económico del ayuntamiento de esa ciudad y diferentes entidades españolas. Las obras exhibidas pertenecen al Museo Castagnino de Rosario, Museo de Bellas Artes de La Plata. Museo Eduardo Sívori de Buenos Aires, Malba, Ministerio de Relaciones Exteriores Comercio Internacional y Culto de nuestro país, Fundación Pettoruti y colecciones particulares de Argentina y de España, que generosamente han prestado sus obras para este magnífico reingreso de Pettoruti en Europa, casi un siglo después de su primer viaje en 1911. Un ida y vuelta del proceso cultural latinoamericano.
(Hasta el 30 de este mes, Museo Municipal de Málaga, España.)
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