
Polémica venta de un Xul Solar
Ponen en duda la autoría de la obra
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En medio de una fuerte polémica, que incluyó la actuación de abogados y escribanos, la casa de remates Arroyo ofreció anoche al mejor postor una obra de Xul Solar, cuya autenticidad había sido puesta en duda por el galerista Natalio Povarché, presidente de la Fundación Xul Solar y del museo que lleva el nombre del artista.
Anoche, con la sala atestada de oferentes, la acuarela Gonfa 18 (1923), de Xul Solar, pasó por el estrado con una base de 200.000 y se vendió en $ 291.400 a un comprador de la sala. El lote fue una de las cuatro obras del autor subastadas anoche, entre las que se encontraba el dibujo monocromo Tronco, de 1946 (vendida en $ 224.000) y otras dos grafías plastiútiles del 60, subastadas en $ 112.000 y en $ 140.000.
Anteayer, el propio Povarché se había acercado a la rematadora para inspeccionar la obra cuestionada. Según confió ayer Manuel Ramón, uno de los titulares de Arroyo, Povarché, experto en la obra del artista, "puso en duda la autenticidad de dos obras que salían a subasta. Señaló la acuarela Gonfa y el dibujo Tronco. Cuando le mostramos que Tronco llevaba en el anverso un certificado de autenticidad extendido por él mismo, admitió que se había equivocado, pero insistió en que la otra obra era falsa", señaló Manuel Ramón. Consultado por LA NACION, Povarché dijo: "Como experto en la materia les sugerí a los rematadores el retiro de esa obra, a mi criterio dudosa. La paleta, con marrones y amarillos muy estridentes, es totalmente atípica en la producción de Xul Solar y la palabra Gonfa, que no es neocriollo, también".
Un certificado de autenticidad expedido por la Asociación Argentina de Galerías de Arte acompañaba la obra y estaba firmado en noviembre de 1995 por los galeristas Franc Van Riel y Alvaro Castagnino, entre otros.
Pero ayer los rematadores fueron hasta la galería Rubbers y, acompañados por un escribano, instaron al galerista a que "ratificara o rectificara sus dichos. Pero el señor Povarché, asesorado por su abogado, optó por el silencio. Todos acá sabemos que el que calla, otorga", dijo Ramón. Y aseguró que la documentación que acredita la procedencia de la obra "estará disponible sólo para el comprador".
Consultada Patricia Artundo, curadora de la recordada retrospectiva del artista en el Malba, señaló que había rechazado la pieza dos años antes "ya que tuve dudas por los tonos casi flourescentes de la paleta y porque después de investigar toda la documentación existente, no encontré ninguna referencia a esa obra realizada en un año muy importante de su producción, cuando Xul utilizaba formatos más grandes para una muestra conjunta con Pettoruti que nunca se realizó".
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