Por qué tanta gente deja los estudios
La desorientación vocacional y las dificultades económicas inciden en el abandono de la facultad
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La desorientación vocacional, las ideas equivocadas con que se eligen las carreras y las dificultades para adaptarse a un ambiente de estudio desconocido y más demandante están contribuyendo a aumentar el número de alumnos universitarios que abandonan sus carreras.
En la Argentina, de acuerdo con las últimas cifras oficiales, sólo el 19% de los estudiantes de las universidades públicas se gradúa. Mientras que en los diez años que van de 1988 a 1998 el ingreso de alumnos aumentó el 4,1%, la cantidad de graduados sólo se incrementó en un 1,6 por ciento.
El fenómeno preocupa desde hace tiempo a las autoridades universitarias, que, sin embargo, en general carecen de cifras que reflejen el problema. La novedad es el crecimiento del abandono de las aulas por causa de la desilusión acerca de la carrera elegida, a la que muchas veces los estudiantes llegan guiados por preconceptos y sin información. Se suman las dificultades económicas, que hacen que gran parte de los alumnos deba trabajar y debe privilegiar esa actividad por sobre la carrera.
Deserción en todos lados
Para las universidades, la pérdida de estudiantes implica un malgasto de recursos en tiempos de presupuestos magros.
Los especialistas aseguran que la ausencia de orientación vocacional en la escuela media y la falta de un acompañamiento en la transición a la universidad contribuyen al problema, tanto como la rigidez de los planes de estudio y de las instituciones universitarias, que no permiten fácilmente los cambios de carrera.
"Los estudiantes tienen problemas con la inserción en la universidad; por ejemplo, con el funcionamiento del sistema y con la metodología de estudio:no saben organizarse para estudiar, hacer una monografía o investigar", explicó a La Nación Marcelo Freddi, a cargo del Departamento de Orientación Vocacional y Retención Estudiantil de la Universidad de Morón, donde casi la mitad de los abandonos se produce en el primer año de la carrera.
"En realidad, la deserción es un problema serio en todos los niveles educativos", señaló por su parte Diana Aisenson, a cargo de la Dirección de Orientación al Estudiante de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Para ella, en la Argentina "carecemos de políticas de orientación vocacional", lo que agrava el fenómeno.
Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional del Sur (UNS), con sede en Bahía Blanca, revisó en 1996 la situación académica de los 1183 alumnos que habían ingresado diez años antes. Enviaron encuestas a quienes habían abandonado los estudios para conocer las razones de esa decisión y trazar un perfil común, que compararon con el de los graduados de esa misma cohorte.
Según el estudio, la tasa de abandono alcanzó un masivo 72,10%; es decir, desertaron 853 alumnos. Los valores más altos aparecieron en las licenciaturas en Química y Economía, en las que el abandono superó el 90%, mientras que las carreras con mayor número de graduados fueron los profesorados en Letras, Geografía e Historia. Por otra parte, el 17% se graduó (201 estudiantes)y el resto continuaba estudiando todavía, sobre todo en carreras como Contador Público, Ingeniería Electricista y licenciatura en Historia.
El perfil
De los que abandonaron sus carreras, la mayoría cursó estudios secundarios en escuelas públicas (55,54%) y sus padres tienen el nivel primario o secundario completos. Entre los 201 graduados, mientras tanto, un grupo significativo estudió en escuelas secundarias privadas y confesionales (31,84%) y tiene padres con estudios superiores terminados (21,89%).
La cantidad de alumnos que trabajaba fue mayor entre los desertores que entre los graduados, con 16,65% y 7% respectivamente. De estos últimos, la mitad lo hacía en tareas vinculadas con la profesión elegida. "La relación entre la actividad laboral y la carrera incidió positivamente para que los alumnos culminaran sus estudios", dicen los investigadores.
Entre las causas de la deserción apareció en primer lugar la "pérdida de interés en la carrera" (22,2%), seguida por las dificultades económicas (21,1%), en los estudios (13,3%) y las deficiencias en la organización de la universidad (5,6%).
"Muchos chicos tienen la expectativa de cursar materias relacionadas con la carrera desde el comienzo. Otros eligen carreras que no tienen nada que ver con sus estudios secundarios", dijo a La Nación Elena Ortiz, coordinadora del estudio. Según contó, la UNS comenzó una revisión de los planes de estudio para incluir materias específicas, aunque básicas, desde los primeros años.
Cada vez más estudiantes deben compartir la dedicación al estudio con las obligaciones laborales. El 33% de los que adujeron problemas económicos como causa de la deserción mencionó las dificultades de cumplir con los horarios de clase.
Para Aisenson, "la posibilidad de que un alumno permanezca en el sistema depende de que la universidad le ofrezca orientación para una nueva elección, y de que pueda circular fácilmente hacia otras carreras".
Algunas claves
Elección: la mayoría de los estudiantes elige una carrera en el último año de la escuela media. El estudio de la UNS recomienda "intensificar en ese año la difusión clara de contenidos, horarios y salidas laborales".
Opinión: el 90% de los alumnos afirma que el secundario no le dio formación suficiente para acceder al nivel superior.
Lapso: la tendencia a abandonar la carrera aumenta cuando pasa tiempo entre el fin de la escuela media y el comienzo de la universidad.



