Pugliese: la escuela media es deficiente

Afirmó que pocos universitarios se gradúan y que se debe impulsar un debate sobre el sistema de ingreso
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30 de enero de 2002  

El flamante secretario de Educación Superior, Juan Carlos Pugliese, cree que los estudiantes dejan el secundario con "graves deficiencias" y que pocos terminan en tiempo y forma sus carreras universitarias. Un debate sobre el ingreso y un impulso a la calidad académica son para él algunos caminos para revertir el panorama.

"La carrera universitaria debe ser de méritos académicos, de mucha exigencia, con igualdad en el ingreso y egresados de fuerte compromiso social", resumió a LA NACION.

Miembro desde anteayer de un "gobierno de transición asumido en la emergencia", se encargó de disipar los temores de los rectores de las 37 universidades públicas del país: confirmó que el presupuesto de este año mantendrá los $ 1800 millones del anterior, con el descuento del 13% que sufrirá toda la administración pública. Y descartó "absolutamente" toda iniciativa de arancelamiento o provincialización.

Mientras avanza en el nuevo diseño para su área -que a partir de ahora sólo retendrá las universidades y cederá los institutos terciarios y técnicos a la Secretaría de Educación, a cargo de Ricardo Biazzi-, Pugliese explicó que en el mediano plazo espera abrir el debate sobre el ingreso y dar nuevo impulso a las evaluaciones de calidad.

Es ése un campo que conoce bien: desde 2000 y hasta que fue convocado por la ministra de Educación, Graciela Giannettasio, fue presidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau).

No se siente opositor

Con 53 años, Pugliese nació en la localidad bonaerense de Tandil, donde vive todavía con su mujer y sus dos hijos. Es abogado y fue rector de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires entre 1986 y 1992. Radical desde el seno familiar -es hijo del recordado dirigente de su mismo nombre-, afirmó no sentirse "el opositor" de la cartera educativa.

"Creo que estoy acá por mi actuación en el sistema más que por mi filiación política", dijo. Adelantó, además, que reducirá la estructura de su área y sólo conservará al personal de planta y concursado.

-¿Cree que hay que hacer cambios en el sistema de ingreso?

-Es un tema que hay que debatir, porque se advierten graves deficiencias en la educación media y las destrezas que deben adquirir los estudiantes para acceder a la Universidad no son alcanzadas. Pero hay que tener en cuenta que las universidades tienen un sistema de ingreso heterogéneo, y que las instituciones terciarias están desvalorizadas. La carrera universitaria debe ser de mucha exigencia, con igualdad en el ingreso y egresados de fuerte compromiso social. Pero no debería pasar que los sectores económicamente mejor situados lleguen a la Universidad y los otros no.

-¿Piensa continuar con la idea de que los graduados den un examen?

-Sí, siempre y cuando la evaluación del egresado se convierta en uno de los estándares en la acreditación de carreras de grado.

-La comunidad universitaria expresó su preocupación por un posible arancelamiento.

-Lo descarto totalmente. Es cierto que la Universidad no puede hacer oídos sordos a las desigualdades existentes y que una gran parte de la población -como los sectores obreros y los nuevos pobres- no acceden a ella, pero no creo en el arancel como un instrumento para superarlas.

-¿Cuál será la orientación de su gestión en la secretaría?

-Hay que preservar el sistema de educación superior, es decir, resolver el problema financiero y pagar los $ 71 millones que se debe a las universidades. Se va a preservar el presupuesto 2001, menos el 13%. Además, habrá criterios de distribución de un porcentaje de los fondos que están siendo acordados con los rectores.

-¿Qué puede hacer la Universidad para evitar la inequidad?

-Tiene que optimizar los recursos que la sociedad deposita en ella y mejorar algunos rendimientos académicos. En la Argentina, las tasas de deserción son muy altas, las de graduación muy bajas y la duración de las carreras es muy larga. La autonomía es condición para la organización universitaria, pero la responsabilidad social es su consecuencia.

-¿Esto implica una mayor intervención de la secretaría?

-No. Son los procesos de evaluación y acreditación los que aseguran la transparencia. La secretaría debe, en acuerdo con las universidades, ejercer el control estatal.

-¿Planea introducir cambios en la Coneau?

-Pienso darle impulso. Deberían simplificarse los procedimientos y dejarse de lado una serie de regulaciones, como las que padecen las universidades privadas, para pasar de un control de legitimidad formal a un control de calidad.

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