
Reclamos que ya tienen historia
Los casos de cuatro escuelas porteñas que esperan obras prometidas e inconclusas desde hace años
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Han llegado al centenario o pocos años les faltan. Estos edificios, que cuentan mejor que muchos libros la historia de la ciudad, se encuentran hoy en medio de una polémica que parece extenderse en el tiempo sin finales previstos. En algunos casos, son más de diez los años de protesta, de pedidos reiterados y promesas incumplidas o respuestas vacías. Hace casi 20 días, la situación colapsó y miles de estudiantes decidieron unificar el reclamo de obras de infraestructura pendientes de una forma que les aseguró la visibilidad del conflicto: tomaron sus escuelas.
La Nacion revisó la historia reciente y los reclamos previos a las tomas de cuatro escuelas porteñas, que están entre las más deterioradas de la ciudad.
La Escuela Técnica N°6 Fernando Fader funciona desde hace casi 100 años en el ex Palacio las Lilas, en Flores, que fue construido antes de 1885. En 2006, se planificó la construcción de un edificio de dos plantas para instalar un salón de usos múltiples y aulas para talleres. En la actualidad, hay tres obreros trabajando, pero "la obra nunca se termina", dijo Luis Cruz, presidente de la cooperadora. Además, la matrícula total se redujo un tercio debido al espacio que ocupa la obra: en 2006 eran 1200 los alumnos y hoy son 800.
"Cada vez que terminan las clases la obra se frena. Estuvo parada desde el verano pasado hasta agosto de este año, cuando logramos que vuelvan a trabajar. Sólo este año, nosotros hicimos dos marchas al Ministerio de Educación, la rectora realizó petitorios al gobierno, tuvimos reuniones con funcionarios y cortamos calles", dijo Federico De Vico, del centro de estudiantes. En tanto, los baños que fueron construidos provisoriamente ya llevan en uso cuatro años y el gobierno alquiló un lugar a tres cuadras para utilizar como aulas de taller.
Aulas alquiladas
Quienes también cursan en aulas alquiladas son los estudiantes del terciario de la Escuela Normal N° 7. Desde hace un año, el gobierno dio lugar a sus reclamos, pero aún no terminó el edificio que se construye hace ya tres años, sino que subarrendó a una escuela privada aulas de su edificio, en Córdoba y Armenia. Según explicó Pablo Cesaroni, vicepresidente de la cooperadora de la escuela, "nunca pagaron el alquiler, por eso dejan que usemos la mitad del espacio pautado".
La obra pendiente es el edificio único para el Normal N° 7 y los comerciales 8 y 25. Hoy están divididos en cuatro edificios y el de Guardia Vieja 4266 permanece tomado por sus alumnos. "Todos los años presentamos tres o cuatro notas firmadas por toda la comunidad educativa, hicimos dos movilizaciones cada año. En marzo de 2009, la Defensoría del pueblo pidió explicaciones y las obtuvo cuatro meses después de vencido el plazo legal. A fin del año pasado, la Legislatura pidió un informe sobre la obra que continúa aún sin respuesta", detalló Cesaroni.
En los edificios que ocupan los 1100 alumnos, tienen pendientes desde hace tres años refacciones, como vidrios o baños rotos. "Siempre hemos tenido promesas escritas de funcionarios de infraestructura que firman con fecha. Desde que está Bullrich, con la comunidad no hay diálogo", sostuvo Cesaroni.
Estudiar en la cocina
La Escuela de Música Juan Pedro Esnaola ocupa un edificio que se acerca a los 100 años, en la calle Balboa al 200. Esperan la construcción de un nuevo edificio desde 1997, y la finalización de la obra del Polo Educativo Saavedra, en Galván y Crisólogo Larralde, hace seis años.
"La escuela tiene problemas de electricidad y está totalmente colapsada en su capacidad. Fue diseñada como una escuela primaria y, por ende, las aulas no están debidamente acustizadas, lo que genera gran contaminación auditiva. Quien practica el violín escucha a los de al lado que están en clase de percusión", explicó Roberto Belmondo, miembro de la cooperadora desde 1998 y actual presidente. "La cocina es el salón de usos múltiples: se usa para cocinar, como sala de docentes, espacio para auxiliares y sala de ensayo", ironizó Belmondo, que al igual que sus dos hijos estudió en el Esnaola.
El Polo Educativo Saavedra incluirá a otras tres escuelas cuyos edificios también están en construcción. La obra se inició a principios de 2006 con un plazo de ejecución de 15 meses. Han pasado cerca de 50. "Con decisión política la obra se termina en un año. Ya está avanzada en un 40%", agregó Belmondo. Como tantas otras escuelas, los reclamos se han realizado en variados formatos, pero las respuestas no fueron nunca efectivas. Realizaron petitorios a las autoridades, asistieron a varias reuniones de la Comisión de Educación de la Legislatura, un padre presentó un recursos de amparo y se realizó un pedido de intervención a la Defensoría del pueblo. "Pareciera que los políticos reaccionan ante un corte de calle, un piquete o la toma de una escuela", agregó.
Obra insegura
La Escuela Mariano Acosta es también uno de los hitos de la ciudad y de este conflicto. Su historia reciente comienza en 2002, cuando cayó un pedazo de mampostería. Cinco años y muchos reclamos después, se inauguró una obra que llevó dos años construir y con la que debió convivir el alumnado. La usaron tres meses. Durante un domingo, se cayó un cielo raso entero, de 400 kilogramos. Ni siquiera se realizó un sumario al arquitecto que la había aprobado, Jorge Lagreca, que hoy sigue trabajando para el gobierno de la ciudad, afirman en la cooperadora.
Parte de la comunidad del Acosta le reclamó en persona al jefe de gobierno porteño en 2007, Jorge Telerman, que los alumnos pudieran volver al edificio (luego de la caída del cielo raso, los 2000 estudiantes de los tres niveles fueron divididos en 11 edificios). Se pusieron "vigas provisorias", que hoy continúan ahí.
"Cuando critican a los chicos por la forma del reclamo, nos da indignación. Los canales institucionales los hemos agotado. Es el gobierno de la ciudad el que les está enseñando a estos chicos que tienen que tomar la escuela para que les den bolilla", sostuvo Carlos Ibaceta, miembro de la Comisión Técnica de Padres del colegio, creada en 2007 para controlar la seguridad en las instalaciones.


