
Reflexiones en el nombre del padre y del rabino
Nadie tiene aún vacuna contra el fundamentalismo. Pero hay muchos antídotos: la democracia, el diálogo interreligioso, el debate responsable y la convivencia. Así lo advierte el rabino Marcelo Polakoff, del Centro Unión Israelita de Córdoba y flamante presidente de la Asamblea Rabínica Latinoamericana, al poner en práctica ese ejercicio, en un diálogo con el sacerdote jesuita Rafael Velasco, rector de la Universidad Católica de Córdoba. Ambos acaban de publicar el libro En el nombre del padre y del rabino (Sudamericana), en el que reflexionan sobre temas profundos y actuales, como la existencia de Dios, el Paraíso, la ciencia, la mujer, el matrimonio, el aborto, la pobreza, la política y la muerte, entre muchos otros.
El libro puede leerse del derecho o del revés, comenzando por los artículos de uno o de otro religioso, y las reflexiones de ambos confluyen en un epílogo común, en medio del libro. A eso se suman prólogos de Marcos Aguinis y Carlos Schickendantz.
En tono autocrítico, Velasco, que fue rector del Colegio del Salvador, escribe: "Algunos de los que se dicen ateos no reniegan de Dios, sino de ese dios triste y opresivo que lamentablemente muchas veces anunciamos los cristianos". Afirma que las religiones "tienen vocación política" y que una persona cristiana no puede estar "desinteresada de lo que les pasa a sus semejantes".
Frente al ateísmo, Polakoff escribe: "No es tan importante que uno crea en Dios; mucho más importante es que Dios crea en uno". Al hablar de la responsabilidad política, cita un pensamiento de la tradición judía: "Aquel que puede impedir que la gente de su ciudad transgreda y no lo hace es responsable por las transgresiones de la gente de su ciudad". Y explica: "No se trata de seguir barriendo la roña debajo de la alfombra ni de seguir tirando piedras a la calle como métodos infalibles para superar pequeños tragos".




