Rematan en 180.000 dólares un cuadro de Bernaldo de Quirós
Es el precio más alto pagado por una obra del valorado artista
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Fue la gran sorpresa del año; una cotización inesperada y un hecho que nadie en el mercado del arte predijo.
Fiel a la esencia de las subastas, el arte argentino tuvo un asombroso momento cuando el pintor entrerriano Cesáreo Bernaldo de Quirós (1879-1968) destronó a su par del grupo Nexus, Fernando Fader, como el autor más caro del año.
El atractivo óleo de 1912, "Mesa de té. Villalinda", que el creador de la serie "Los Gauchos" pintó durante su permanencia en Florencia, se transformó en la pintura mejor cotizada del año. Superó a la antológica tropilla de su amigo Fader, al venderse en US$ 180.481, en el remate de J. C. Naón, incluidos los gastos del 12,1% de comisión e IVA.
La diferencia entre un cuadro y otro fue exigua, de sólo 1000 dólares, pero ahora, el rigor del ranking del año establece un nuevo nombre para el autor más cotizado.
Quirós superó así su propia marca de julio de 1998, cuando un coleccionista anónimo pagó US$ 156.940 por los veleros en la bahía de Palma de Mallorca.
Las mesas de Quirós
La mesa servida del té, con la vajilla y las flores esperando a los comensales permaneció durante casi 50 años en la familia Zuberbühler-Cantilo y su valor había sido estimado por Naón, donde se remató, entre 50.000 y 70.000 dólares.
"Cuando una obra es atractiva e inédita, ya que no se la conocía en el mercado, se logran estos valores récord", analizó Juan Carlos Ocampo, que fue el encargado de bajar el martillo.
Con una sala atestada por más de 250 personas, seis oferentes se trenzaron en la puja por el cuadro, que salió con una base de 25.000 dólares. Y en sólo seis minutos el golpe de martillo inscribió esa cifra récord para el artista.
Hay sólo tres cuadros con mesas de té pintadas por Quirós y todas ellas corresponden al período de tres años en que este conocido bon vivant vivió a piacere en la región Toscana.
Quince años antes de indagar en la épica gauchesca, y desarrollar su afinidad con los federales entrerrianos de Urquiza, Quirós vivió un "período de plena alegría y felicidad, donde pudo descargar todo su esplendor", con una paleta luminosa y refulgente, apuntó Ocampo a LA NACION.
A ese período corresponde el cuadro más caro del año. Acompañado por su mujer, María, y sus dos hijos, Quirós dejó el rincón florido de su propia casa -Villalinda, en Settignano- lejos de los bermellones, tierras y ocres que utilizarían después en sus registros gauchescos. Por el contrario, reverenció todas las gamas y posibilidades de una paleta encendida y feliz.
En el extremo opuesto de la modernidad de principios del siglo pasado, y como parte del núcleo del Grupo Nexus (junto a Fader, Ripamonte y Bermúdez) Quirós plasmó en "Mesa de té" su impronta más impresionista.
La otra estrella de esa casa fue el colorista Valentín Thibón de Libian (1889-1931). "Antes de la visita", su retrato lleno de ironía y chispa sobre un señor de frac, de la alta burguesía, triplicó su precio estimado: se vendió en US$ 123.310. Y superó ampliamente a los dos cuadros otoñales de Fader, de 77.000 y 98.000 dólares.
Por su parte, la carta fuerte de la casa Roldán era el espléndido Fader "La vuelta al pueblo". El óleo de 1914, que captura el paseo del gaucho con su china a caballo, se vendió sin moverse un centímetro de su base en US$ 134.000.
Allí la verdadera estrella fue la pintura iconográfica de Juan León Pallière (1823-1887), con su composición "El arriero", vendida en US$ 179.000.
En tanto, al inaugurar la seguidilla para los últimos remates del año, Arroyo tuvo una de las mejores ventas de la temporada y se confirmó la tendencia alcista para el mercado de arte. De los 114 lotes de pintura argentina que ofreció, sólo cinco quedaron vacantes. "El baile", de Valentín Thibón de Libian, la coreografía de etoiles en pleno arabesque, fechada en 1917-ex colección Manuel Finocchietto- se vendió en $ 280.000. Le siguió en precio "Viejo leyendo", un exquisito óleo de 1927 firmado por Miguel Carlos Victorica, que se remató en $ 270.000, tras una intensa puja.
La semana entrante serán los últimos toques de martillo del año. Habrá que esperar el rechinar del acero para no adelantarse en el balance.




