
Rembrandt, en ochenta grabados
La exposición se verá en Buenos Aires
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Con la presentación que dará hoy, a las 19, en el Museo Nacional de Bellas Artes, Ed de Heer, director del Museo Casa de Rembrandt de Amsterdam, preparará el terreno para la muestra que sobre el genial artista se realizará en nuestro museo mayor en abril o mayo del año próximo.
Será una exposición de jerarquía, pues incluirá más de 80 grabados del maestro holandés -de los 300 que realizó-, además de unas 40 piezas hechas por imitadores o grandes artistas -como Picasso-, que hicieron versiones libres de esas obras. Unas y otras forman parte de la colección del Museum het Rembranthuis.
Esta casa-museo es la misma que Rembrandt habitó entre 1639 y 1658 y donde pintó muchas de sus obras maestras. Allí tenía un taller y su colección de objetos raros y cuadros de famosos contemporáneos y terminó de forjar su temprana fama de retratista. Hoy es una pinacoteca visitada cada año por 130.000 personas.
Un arte de época
En una entrevista con La Nación , De Heer, historiador de arte y curador, explicó que la muestra abarcará "casi toda su trayectoria como grabador, desde 1625 a 1666".
Contó que habrá secciones definidas por temas, motivos y géneros: autorretratos, paisajes de los alrededores de Amsterdam, escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento. "Y un motivo muy típico del arte y la vida holandesa: los tronies , sombreros muy usados en la época que los propios artistas solían tomar como modelo para ejercitarse."
-¿Qué papel tiene Rembrandt en la historia del grabado?
-Fue el primero en usarlo de manera sistemática. En cierto modo, el grabado recomenzó con él. Antes era un simple medio de reproducción. Se usaba para poner en circulación pinturas famosas, o no tanto, que terminaban en colecciones particulares, ya que en esa época no había museos. Su forma de dibujar era sorprendente para ese momento. Además, Rembrandt hacía de cada impresión algo diferente, cambiando el papel, el color, el grueso de la hoja, o agregando algún complemento técnico o quitando elementos. De esta manera podía lograr copias muy diversas de un mismo grabado.
-¿Cuáles son sus mayores aportes como artista?
-Principalmente, creo que fue revolucionario en el modo en que plasmaba las emociones de los retratados. Por otra parte, fue un gran creador de colores de luz. Era un pintor de la luz.
-¿Cómo defendería el grabado frente a quienes lo consideran un arte menor?
-Confieso que hay que explicar mucho sobre el valor del grabado. Y que, en comparación, una pintura se aprecia más fácilmente. Pero el público termina entusiasmándose cuando entra en contacto directo con obras de este tipo. Picasso amaba los grabados de Rembrandt, y fue influido por muchas de sus obras. Y así como Rembrandt hacía muchas versiones de una misma composición - Cristo presentado al pueblo , por ejemplo-, Picasso siguió sus pasos haciendo él mismo este ejercicio.




