Resurge el personalismo de Mounier
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No me sorprende que un hombre como Salvador María Lozada se interese por la personalidad de Emmanuel Mounier, el fundador de la prestigiosa revista católica Esprit . La figura de Mounier se va a recordar en un coloquio internacional muy importante que se desarrollará en París en el próximo mes de octubre en la Sorbonne y en la Unesco, en conmemoración de los cincuenta años de la muerte del pensador francés. Lozada es una figura sobresaliente dentro del derecho argentino. Su trayectoria está jalonada de acontecimientos que hacen honor a su profesión. Para recordar uno de ellos, que tuvo en su tiempo mucha resonancia, mencionaré la sentencia judicial de quiebra que dictó en 1972 en contra de la empresa internacional Deltec.Del último libro de Lozada, que acaba de aparecer dedicado a Monseñor de Nevares y a Carlos Auyero, Los derechos humanos y la impunidad en la Argentina (1974-1999) , dice Raúl Maldonado: "En los tiempos en que la justicia y sus seguidores están despreciados, es gratificante comprobar que la tradición jurídica argentina tiene aún sus cultores y sus guardianes".
Destituido en 1976 por la dictadura de su cargo de profesor titular ordinario de la Universidad de Buenos Aires, Lozada desempeña desde hace algunos años su actividad académica en el exterior. Entre otras actividades, ha promovido la creación de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional con sede en Rotterdam. En 1988, fue designado subdirector del Instituto de Derecho Constitucional del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.
-Antes de hablar del coloquio que se realizará en París en octubre, quisiera saber cómo y por qué, doctor Lozada, se acercó a la figura de Emmanuel Mounier.
-Desde hace más de treinta años he sentido grandes afinidades con la filosofía política y social de Mounier. Me ha resultado muy inspiradora su prédica de un "personalismo" que supone un compromiso social y político de las personas. Mounier subraya la apertura de la persona hacia la comunidad. Esa apertura se da a través de la joie , de la "alegría", una alegría que significa compromiso, participación consciente en las cosas que pasan en la sociedad. Porque la aceptación de lo real es en esa filosofía, el personalismo, la primera diligencia de toda vida creadora. Pero una aceptación ni pasiva ni acrítica. La aceptación excesiva puede librarnos a ser esclavos de las cosas. Decía Mounier: "El hombre del confort es el animal domesticado por los objetos". Desde hace quince años soy miembro de la Asociación de Amigos de Emmanuel Mounier, que tiene su sede en París. El actual presidente, Guy Coq, responsable del área de educación de la revista Esprit , me ha pedido que intervenga en este coloquio.
-¿Dónde situaría a Mounier, dentro del catolicismo o del cristianismo?
-Sin duda en una posición que se ha llamado de izquierda cristiana.
-De acuerdo con lo que he leído, el discurso de Mounier es eminentemente evangélico.
-En efecto. Mounier ha sido un gran factor de innovación conceptual en cuanto a la promoción de la persona y al mismo tiempo fue un hombre de una gran fidelidad espiritual a la Iglesia.
-¿Qué tiene en común con Péguy y Bernanos?
-Es un discípulo de Péguy. Mounier es autor de un libro sobre Péguy. Encontró en él una de sus principales fuentes de inspiración. También tenía una profunda admiración por Bernanos.
-No se puede decir que Bernanos fuese un hombre de izquierda.
-No lo fue, sobre todo porque no se preocupó tanto por la política, pero fue un hombre desprovisto de todo vínculo con lo que se podría llamar la burguesía francesa. También relacionaría a Mounier con Teilhard de Chardin por el modo de enfrentar la realidad.
-He leído que Jacques Delors y Paul Ricoeur van a presidir este coloquio. Ricoeur es protestante...
-Ricoeur es uno de los más antiguos amigos de Mounier, de la época en que éste fundó la revista Esprit . Pienso que ambos, uno protestante, y el otro católico, tienen una gran vocación evangélica.
-¿Qué ha cambiado en Esprit desde que la fundó Mounier?
-Muchas cosas. Hubo distintos directores. Cambiaron los intereses intelectuales de la sociedad francesa. Pero Esprit mantiene un aspecto esencial: ese sentido de gran apertura hacia el mundo contemporáneo.




