Retrato de una artista ficticia
La nueva novela de Siri Hustvedt, El mundo deslumbrante, se presenta como indagación coral de una vida marcada en su identidad por el género, la memoria y la creación
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I.V. Hess, cuyo campo académico abarca diversas disciplinas intelectuales, descubre por azar a Harriet Burden y se interesa tanto por esta artista ya fallecida que decide escribir un libro sobre ella con fragmentos de sus diarios y los testimonios de quienes la conocieron. El contenido del libro constituye El mundo deslumbrante, la novela de la estadounidense Siri Hustvedt (Northfield, 1955), un clásico ejemplo de narración articulada por voces múltiples.
La ficticia Burden (1940-2004) expuso, según cuenta la novela, en Nueva York en las décadas de 1970 y 1980. Desilusionada por la falta de éxito se retiró del mundo del arte y a fines de los años noventa se valió de tres colegas masculinos como fachada para presentar su propia obra a lo largo de cinco años. A través de este proyecto, titulado "Enmascaramientos", se propuso "denunciar el prejuicio antifemenino del mundo del arte" y señalar "la complejidad de la percepción humana y cómo las ideas inconscientes respecto a la raza, el género y la celebridad influyen en la recepción de una determinada obra de arte por parte del público".
La escritura de los diarios comenzó después de la muerte de su marido Felix Lord, un poderoso marchand y coleccionista, en 1995. Estos cuadernos recogen anotaciones de todo tipo de una manera desordenada, en ocasiones cercana al libre fluir de la conciencia: fragmentos biográficos, reflexiones, ideas para obras, fantasías e innumerables citas y alusiones que la muestran como una lectora omnívora y receptiva.
Entre los testimonios recopilados por Hess figura el de su hija Maisie, una directora que realizó un documental sobre su madre y que compara "Enmascaramientos" con "los diferentes yoes del artista proteico que, al manifestarse, necesitan un cuerpo que les dé forma". Rachel, una psicoanalista que fue la mejor amiga de Harriet (a la que sus íntimos también llamaban Harry), opina que ese proyecto estuvo motivado por un deseo de venganza contra los que la habían ignorado, un "ellos amorfo" que era "un enemigo de rostro masculino". El crítico de arte Oswald Case la considera la "Reina del Engaño"; cree que Harriet "compró" a dos de los artistas que le sirvieron de fachada y que no es la autora de los trabajos exhibidos bajo otros nombres. Bruno, el compañero de Burden durante sus últimos años, cuenta que la estratagema no le permitió obtener el reconocimiento que tanto ansiaba y que ese fracaso le produjo un gran resentimiento.
En la protagonista de El mundo deslumbrante se unen rasgos de genio incomprendido y de heroína feminista. La progresiva indagación sobre su vida -al contrario de la empleada con Charles Foster Kane en El ciudadano, otra obra construida por varias perspectivas que reserva la muda revelación del trineo Rosebud para el final- no agrega nada esencial al retrato esbozado en las páginas de la introducción. Podría decirse que Hustvedt organiza el material de su novela mediante una estructura centrífuga en la cual Harriet Burden es el eje de rotación. En torno a ella va girando un abundante caudal de información que tiende a dispersase en anécdotas y cuestiones secundarias.
La escritora norteamericana crea personajes convincentes y desarrolla con soltura la multiplicación distintiva de sus voces, aunque la españolísima traducción empaña los registros más coloquiales. Dentro de esta trama coral se destacan los intensos capítulos dedicados a explorar la compleja relación que Burden establece con Rune, uno de los artistas de "Enmascaramientos", y aquellos que describen su declinación física y muerte, a causa de un cáncer.
El tema de la identidad asoma en distintas partes del libro vinculado al género, la memoria y la creación artística. "¿Qué pasaría si yo regresaba como otra persona? -se imagina Harriet en uno de sus cuadernos- [...] con genitales masculinos de modestas dimensiones, siguiendo la tradición helénica." En otra de sus anotaciones menciona a David Hume y dice que el filósofo escocés "no pudo encontrar nada a lo que aferrarse, ningún yo en ese manojo de percepciones que luego devienen recuerdos". Y más adelante se pregunta: "¿Somos sólo una persona o somos muchos? ¿Acaso los actores y los escritores no hacen de la invención de personajes un modo de vida?".
La historia individual de Harriet Burden se inscribe dentro de la historia del arte del último medio siglo. Hustvedt ya había situado una de sus novelas más conocidas, Todo cuanto amé, en el mundo del arte neoyorquino de los últimos años. Entre las citas de El mundo deslumbrante figura una del famoso crítico Arthur Danto, que sostuvo que "la narrativa dominante en el arte occidental llegó a su fin en el momento en que Warhol creó una obra que no se diferenciaba de los artículos de un supermercado". Otra corresponde a la provocativa predicción del libro La exhibición de atrocidades, de J. G. Ballard: "En la era post-Warhol un simple gesto como descruzar las piernas significará más que todas las páginas de Guerra y Paz". Por eso, en un segundo plano, la novela adopta un perfil ensayístico e invita a un debate: ¿existe la posibilidad de una valoración objetiva de una obra de arte o todo juicio estético se vuelve relativo en una época en la cual, desde hace mucho, ni siquiera hay un acuerdo sobre la definición de arte?
El mundo deslumbrante
Siri Hustvedt
Anagrama
Trad.: Cecilia Ceriani
402 páginas
$ 185




