Saber más para enseñar mejor

Gustavo Iaies
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30 de octubre de 2011  

Parece una buena noticia que la Ciudad haya decidido sumarse a una aplicación local de la prueba PISA, sin dejar de participar de la nacional. Los actores del sistema educativo porteño tendrán más información para pensar cómo mejorar las estrategias educativas de sus escuelas.

En los últimos años, esta prueba ha ingresado al debate de la política educativa y de la opinión pública, hay quienes la consideran "la" referencia, y aquellos que creen que la prueba no es apta para evaluar a nuestros chicos porque opera con un referente de sistemas educativos muy distintos al nuestro.

Sin dudas, esta evaluación puede tener algún sesgo, aunque los países que la aplican participan de su producción y, en tal sentido, han construido un referente capaz de ser comparado con esos sistemas. No parece lógico plantear que sólo podemos participar de una prueba con sistemas iguales al nuestro, porque sería pensar que educamos a nuestros alumnos solamente para vivir en países iguales al nuestro. De hecho, varios países de la región la aplican, incluso algunos como Brasil han fijado algunas de sus metas nacionales en relación con la prueba. Debemos pensar a PISA como una referencia más, sumadas al ONE, al Observatorio de la Unesco, y a las que seamos capaces de construir en el futuro, que mejoren nuestras opciones. Por eso debemos articular los datos que nos aportan, con nuestra propia información acerca de la deserción, la repitencia, la extra edad.

Las reformas exitosas de la región, como la brasileña, empiezan a mostrar que el tiempo de la inclusión y el de la calidad van juntos en las políticas educativas. Los chicos permanecen y fracasan menos, en las buenas escuelas, las que no pierden su objetivo central: enseñar.

De lo que se trata es de plantearnos metas de mejora y tener la mayor cantidad de información posible para ir ajustando nuestras estrategias. Es muy bueno saber más acerca de lo que los chicos saben y no saben, del modo en que su origen social, el orden de las aulas, el tamaño de los grupos, la antigüedad o capacitación de sus docentes influyen en su aprendizaje. Ahora, con esa información, tenemos que tomar decisiones, sino sería como hacerse todos los chequeos y no tomar después la medicación, ni respetar los consejos del médico.

La Ciudad toma una decisión acertada en dirección a construir una mejor escuela pública. Los porteños sabremos más acerca de los resultados de nuestras estrategias educativas, del modo en que estamos garantizando el derecho a aprender de nuestros chicos.

Director del Centro de Estudios en Políticas Públicas

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