
San Martín no descansa en paz
Historiadores y visitantes cuestionan la iniciativa de trasladar los restos del Libertador a la Recoleta
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La gente comenzó a entrar apurada. Faltaban pocos minutos para las 15. Aprontaban cámaras y celulares, se movían para conseguir una buena ubicación. El revuelo llamaba la atención... tratándose de la Catedral. La pomposa entrada de los Granaderos no dejaba lugar a las dudas: todas esas personas esperaban que se abrieran las puertas del mausoleo con los restos del general José de San Martín.
Cuando se retiraron los Granaderos y sólo quedaron los dos que habitualmente escoltan el monumento, los visitantes empezaron a entrar en grupitos para ver de cerca el panteón y sacarse fotos. ¿Se trataba de una postal para la historia? Si prospera un proyecto presentado por el diputado socialista Roy Cortina, los restos del Libertador se mudarán de la Catedral Metropolitana al cementerio de la Recoleta.
"¿Qué? ¡Eso sería una locura! ¡Una barbaridad!", se indignó Cristina, una docente bonaerense. "Con toda la historia que tiene este monumento... ¿Por qué no se dedican a hacer lo que no está hecho?", protestó.
Como ella, los turistas consultados por LA NACION objetaron la idea. "En Europa los grandes están en las catedrales. Una figura de la trascendencia de San Martín, que traspasa las fronteras de la Argentina, no puede estar en un cementerio, por importante que sea el lugar, entre otros muertos desconocidos", opinó Nieves, una española de Galicia.
El objetivo del autor de la iniciativa, el diputado socialista Roy Cortina, parece estar cumplido. "Es un proyecto polémico, un aporte al debate. Si no es en el Congreso donde reflexionamos acerca del pasado y de la historia, ¿dónde lo hacemos?", se preguntó el legislador. "Si el proyecto sirve para debatir, bienvenido sea", agregó.
Entre los historiadores, en cambio, la pregunta es otra: si el Libertador descansa desde hace 128 años en la Catedral Metropolitana, ¿qué sentido tiene su traslado?
"Los argentinos tenemos una morbosa vocación necrofílica. Hay un culto a los muertos y a los cadáveres que parece no extinguirse", destacó el historiador José Ignacio García Hamilton. Aunque dijo no estar "a favor ni en contra", García Hamilton afirmó: "No le veo sentido. A mí me gusta ocuparme de la memoria, de los grandes personajes y presentarlos vivos en mis libros; no me interesa demasiado lo que pasa con los cadáveres. Nunca entendí por qué un conocido masón y anticlerical fue enterrado en la Catedral, pero de ahí a hacer nuevos traslados hay una distancia grande".
La atracción de un santo
"Creo que no es conveniente desplazar a San Martín de donde está. En 1880 se hizo el mausoleo, que es muy lindo y está muy bien. ¿Qué finalidad tiene trasladarlo a la Recoleta?", opinó el presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, general Diego Alejandro Soria. "Además, todos los que conocen Buenos Aires visitan la Catedral. En Recoleta va a ser uno más entre tantas personalidades", señaló.
"Si el Congreso nacional lo decide, será una decisión institucional que yo respeto. Pero deberían prever el tema del soldado desconocido, de los restos de Las Heras. Creo que hay ciertas cosas históricas que hay que respetar", aclaró el rector de la Catedral, el sacerdote Jorge Junor.
Nadie duda de que la tumba de San Martín es la gran atracción de la Catedral porteña. "Para la gente es importante. Muchos vienen por San Martín. Los extranjeros creen que es un santo. Le vienen a rezar. Ayer vi a una persona arrodillada, rezando. ¡Quizá piensan que es San Martín de Tours!", indicó Junor. "El testamento dice que quiere descansar en el cementerio de Buenos Aires y se olvidan de que la Catedral fue un cementerio", explicó el sacerdote.
"Este lugar es alucinante, pero no sé por qué está acá, si no es un santo", dijo Natalia, una correntina que visitaba por primera vez la ciudad, junto con su madre, Goni. La señora defendió lo suyo: "Si quieren trasladarlo, ¿por qué no lo llevan a Yapeyú, en lugar de llevarlo a la Recoleta?".
"Sin negar la calidad de la escultura y el mausoleo, se lo termina ocultando a un costado de la Catedral Metropolitana, en un espacio físico no acorde con la grandeza e importancia que tiene para el conjunto de los argentinos, aquel a quien el consenso histórico de nuestro país lo reconoce como el Padre de la Patria", explicó Cortina. "No es la visibilidad que se merece San Martín", dijo.
El proyecto fue girado a tres comisiones: Legislación General, Cultura y Presupuesto y Hacienda. Según los entendidos, tres comisiones son mucho trámite y dejan ver que no hay demasiada voluntad política de tratar la iniciativa.
El texto propone ubicar el nuevo monumento con los restos del Libertador -para cuya construcción y realización se llamaría a concurso público a artistas nacionales- frente a la entrada principal del cementerio de la Recoleta, cerca de la tumba de Remedios de Escalada. Y establece que el traslado se realice el 9 de julio de 2010, como parte de los festejos del Bicentenario. Quedan dos años para el debate que, por lo visto, ya empezó a encenderse.
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