
Se pierde el patrimonio arqueológico
En los últimos tres años se decomisaron más de 20.000 piezas; hubo museos saqueados en el interior
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Más de 20.000 piezas arqueológicas y paleontológicas fueron decomisadas en los últimos tres años durante nueve allanamientos que realizó la Policía Aeronáutica en el país. La cifra es parte de un problema mayor: el tráfico ilícito de bienes culturales.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Inapl) -organismo encargado de custodiar este patrimonio cultural- coinciden en que la Argentina es un lugar de paso del contrabando de piezas arqueológicas, obras de arte precolombinas y restos fósiles. Y aseguran que esos bienes culturales salen por el puerto de Buenos Aires rumbo a Estados Unidos, Japón, Europa y Australia.
"En la Argentina existe una ruta del tráfico de piezas arqueológicas y paleontológicas. En el Norte, se centra en La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy. De esas provincias, y del Perú, proviene la mayoría de estatuillas, cerámicas y objetos de oro robados en yacimientos y en museos del Noroeste", explicó en diálogo con LA NACION Rafael Goñi, investigador del Inapl.
Y precisamente en esa región este mes fueron saqueados el Museo Regional Epifanio Saravia, de Jujuy, y el Museo Histórico del Norte, de Salta. Del primero se llevaron puntas de flechas del año 300, prendedores de la época colonial, libros del siglo XIX y estatuillas precolombinas. En el segundo faltó "El suplicante", una escultura de piedra de 26 centímetros creada entre los años 300 y 500.
"No tengo esperanzas de encontrar las piezas robadas; seguramente ya están rumbo a Estados Unidos", dijo el director del museo de Jujuy, Fortunato Forsan, al ser consultado por LA NACION.
Un negocio redondo
El tráfico ilícito de bienes culturales es un negocio que no reconoce fronteras y que mueve millones de dólares por año. Según la Unesco, 1000 millones de dólares al año se gastan en el mercado negro del tráfico de obras, cifra que sólo es superada mundialmente por el tráfico de drogas y de armas.
"La metodología en el tráfico de bienes culturales es similar al de las drogas. Los huaqueros -como se llama a los traficantes de piezas arqueológicas- son los encargados de expoliar los yacimientos paleontológicos y arqueológicos. Una vez que tienen las piezas las introducen en el mercado clandestino a través de acopiadores que trabajan en Buenos Aires", dijo un funcionario de la Dirección de la Policía Aeronáutica, que prefirió no revelar su identidad.
"Las ventas -continuó- se realizan por lo general a través de Internet. Algunos sitios organizan safaris en la Patagonia para expoliar sitios paleontológicos. Las piezas salen del país por el puerto de Buenos Aires, en embarques aéreos y por correo."
Según Goñi, las piezas preferidas por traficantes son las estatuillas precolombinas, los huevos de dinosaurio y las piñas petrificadas.
"A la cerámica y estatuillas los coleccionistas los llaman arte precolombino. Para nosotros son piezas históricas utilizadas por la ciencia para descubrir los vestigios del pasado de nuestra tierra", dijo el investigador del Inapl.
Para enfrentar este tipo de delito en la Argentina se creó el Comité de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, en el que participan la Policía Federal, la Policía Aeronáutica, la Gendarmería, la Prefectura Naval, la Secretaría de Cultura de la Nación y el Consejo Internacional de Museos (ICOM). Esas fuerzas actuaron en los allanamientos que en los últimos tres años dejaron un saldo de 20.000 piezas arqueológicas y paleontológicas que estaban por salir del país.
"La Argentina es uno de los tres países más ricos en restos paleontológicos. Frecuentemente los fósiles que salen del país se venden en ferias europeas o norteamericanas, como la de Arizona, en donde se han encontrado muchas piezas", dijeron voceros de la Policía Aeronáutica.
Registro obligatorio
El tema preocupa al director de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura, Américo Castilla. "Es evidente que la Argentina fue un lugar de paso del tráfico de bienes culturales. Digo fue porque en los últimos meses hemos podido controlar parte de ese tráfico. Y ahora, con la sanción de la ley 25.743 de protección del patrimonio arqueológico y paleontológico, nuestras riquezas culturales estarán mejor resguardadas", opinó Castilla.
La ley, que fue aprobada en junio de este año, tiene como fin la preservación, protección y tutela del patrimonio arqueológico y paleontológico, y su aprovechamiento científico y cultural. La norma dispuso, además, la creación de un registro en todas las provincias para que los museos y centros culturales y coleccionistas, incluidos los privados, inscriban su patrimonio en una base de datos oficial.
"Hasta el 3 de noviembre se podrá declarar las obras. Esto no significa que el Estado se adueñará de las piezas , sino que tendrá controlado el patrimonio para que evitar que sea vendido fuera del país. Incluso servirá como punto de referencia ante eventuales robos", explicó Castilla.
La ley fija penas de un mes a un año de prisión para quien "realizare por sí u ordenare realizar a terceros, tareas de prospección, remoción o excavación en yacimientos arqueológicos y paleontológicos". Y un dato no menor: quien no registra las piezas que tiene en su poder se presumirá que se apropió de ellas en forma ilegal.




