
Se robaron 54 piezas de Villa Ocampo
Grabados, retratos de la escritora, mapas y un tapiz de Ferdinand Léger fueron parte del botín
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La confirmación hiere: son 54 en total las piezas de arte -entre cuadros, fotografías familiares y mapas antiguos- robadas de Villa Ocampo el martes al mediodía, cuando cuatro delincuentes le asestaron el último de una serie de golpes a un patrimonio que nació de una intención de grandeza y que hasta ahora, en medio de feroces batallas, sólo logró ensanchar las alforjas de los ladrones.
LA NACION accedió en exclusiva a la lista detallada de lo sustraído el martes. En ella aparecen dos grabados en los que asoma la lozanía de Victoria Ocampo a los 19 años, firmados por el francés Paul-Cesar Helleu, fechados en 1910; un tapiz de lana que lleva el sello del cubista Ferdinand Léger; la apolínea estampa de Victoria inmortalizada con una solera de gasa signée Dagnan Bouveret, al igual que un busto en pastel, en el que la escritora libera su melena oscura; una reproducción de un retrato femenino de Pablo Picasso; óleos con naturalezas muertas y canastos con flores del siglo XVIII; una pintura renancentista de una virgen con su niño; un retrato de Domingo Faustino Sarmiento, otro de Vicente López, vistas de Villa Ocampo, grabados, dibujos y más.
La enumeración podría continuar hasta describir los 54 objetos y obras de arte robados, cuya suerte recae en una investigación que, hasta el momento, ha mostrado ribetes sumamente herméticos.
Sin embargo, fuentes cercanas a la investigación explicaron a LA NACION el porqué de tanta reserva.
Afirmaron que "existen algunas pistas interesantes, que no queremos difundir para no malograr la pesquisa", y que ellas podrían conducir al autor material del hecho. Esas misma fuentes, que no descartan ninguna hipótesis, se inclinan, sin embargo, por la figura del "robo por encargo".
Se trata de profesionales, afirmaron, que habrían realizado una meticulosa planificación del robo, junto a una paciente tarea de inteligencia previa. Y que, gracias a ello, conocían muy bien el detalle del patrimonio de Villa Ocampo.
"Es muy difícil trasladar y esconder 54 piezas de arte que, además, serán un tema mediático obligado", dijo una alta fuente policial. "Esto tiene que haber sido planificado con mucho cuidado", aseguró, inclinándose también por la hipótesis del robo por encargo.
Versiones encontradas
Sin embargo, la subsecretaria de Cultura, Magadalena Faillace, que calificó de "inconmensurable" la pérdida medida en términos de patrimonio cultural, le aseguró a la agencia Télam que "los autores del hecho no son expertos en arte y no sabían demasiado lo que guardaba la mansión, porque de lo contrario hubieran ido a buscar las obras más importantes".
No obstante, la mayor parte del patrimonio se encontraba embalado, y listo para ser trasladado al Palacio de Correos, tras el incendio que el pasado 8 de septiembre destruyó parte de los techos y de la planta alta de la casona.
Ocultos debajo del cartón, se salvaron así entonces las perlas de la ecléctica colección de Victoria: las obras de Prilidiano Pueyrredón, el retrato de Victoria realizado por Pedro Figari, el tapiz de Picasso y la escultura representando a Victoria de Fritz Behm.
De acuerdo con el testimonio de varias fuentes consultadas, que pidieron reserva, resulta muy difícil estimar el monto total de lo sustraído, ya que se desconoce el valor de mercado de las obras, y porque las fotografías tenían más bien un valor afectivo y cultural.
La descripción de lo robado es la siguiente: siete obras en soporte papel, predominantemente, retratos de Victoria; un tapiz de Léger; nueve pinturas, entre óleos, pasteles y acuarelas, que van desde el renacimiento hasta el siglo XVIII y principios del XX, y que abarcan desde la escuela francesa hasta la italiana; 17 fotos, entre ellas, una de Victoria de niña que está dedicada a sus padres, Ramona Aguirre y Manuel Ocampo; cinco mapas geográficos e históricos (de Paraguay, Chile y América del Sur y de los pueblos nativos americanos asentados en las costas del Pacífico); cinco grabados (de Sarmiento, de Vicente López, John Sartain y de René Legrand); cuatro impresiones (una de ellas recrea la figura de Lawrence de Arabia); un afiche (de la exposición de Trouvetzkoy, en el museo de Arte Moderno argentino); dos reproducciones (una de Don Quijote según un dibujo de Pablo Picasso); un dibujo en lápiz; un bajorrelieve, y un cuadro en pastel.
Desde hace tiempo Villa Ocampo es centro de periódicos llamados de atención y alertas, debido al estado de abandono y al deterioro que avanza día tras día.
La guerra sin fin
La casa fue donada por la escritora en 1973 a la Unesco y el organismo internacional se hizo cargo de la residencia tras la muerte de la autora, en 1979.
Durante los últimos años, la Unesco y tres ONG que custodian el patrimonio de Victoria Ocampo se enfrentaron duramente por el futuro de la mansión (ver aparte), una verdadera guerra que resultó en el descuido de la casa y de buena parte del acervo cultural de Villa Ocampo.
Durante el anochecer del 8 de septiembre último, apenas pocos días después de que las peleas por el manejo de la administración de la casa recrudecieran a raíz de una denuncia de la Asociación por Villa Ocampo, las gigantescas llamas que iluminaron el barrio de Beccar y que envolvían la residencia hicieron temer lo peor. Pero el destino decidió darles una nueva oportunidad a los administradores: sólo hubo que lamentar la pérdida de 74 libros y 17 alfombras y el deterioro de la planta alta y de parte de los techos.
El martes pasado, un nuevo golpe -esta vez en forma de robo- fue el enésimo alerta de que Villa Ocampo no tolera más dilaciones.
La voluntad de Victoria
"Este lugar debe destinarse a todo lo que haga al mejoramiento de la calidad de vida de los hombres y al acercamiento y paz entre los pueblos", escribió Victoria en su testamento cuando imaginó un destino de grandeza para la casa que había heredado de su tía abuela, Francisca Ocampo de Ocampo.
En su voluntad, una previsora Victoria dejó por escrito que cedía su casa a la Unesco para que "el bien sea utilizado con un sentido vivo y creador, en la promoción, investigación, experimentación y desarrollo de actividades culturales, literarias, artísticas y de comunicación social tendientes a mejorar la calidad de vida humana, la comunicación, la cooperación internacional y la paz entre los pueblos".
Fue la libre interpretación de esa voluntad lo que enfrentó a la Fundación Sur y a la Unesco, por un lado, y a la Asociación por Villa Ocampo y la Fundación Victoria Ocampo, por el otro. El punto más alto del enfrentamiento -que surgió a partir de la administración que hizo de la casa la Unesco-, llegó en 1998 con el proyecto Villa Ocampo 2000, que proyectaba construcciones en el añejo parque de la casona. Ahora, la elección del director ejecutivo genera nuevos roces.




