Ser artista es un trabajo
1 minuto de lectura'
Cuando pasó lo que pasó en 2001 yo tenía 20 años y no discriminaba lo suficiente en materia de política como para salir con convicción a las calles o participar de asambleas. Intuitivamente siento desconfianza de cualquier postura, sea del color que fuere, que tenga en su justificación la supuesta existencia de un enemigo común, evidente e inequívoco. En aquellos años furiosos, sentía afinidad con los objetivos enunciados, pero me resulta insoportable la certeza de que, a la sombra de las consignas grandilocuentes, hubiera personas listas para apropiarse de las manifestaciones espontáneas de energía.
Pocos días antes de la inauguración de Últimas tendencias II , leí y escuché que éramos muchos con intenciones de reunirnos para hablar de cuestiones que también me preocupaban, y sentí deseos de formar parte de una energía grupal así. Mi resumen de la chispa que nos reunió es que el modo en el que se organizó esta muestra fue un modelo ejemplar de las falencias en los usos y costumbres existentes en el circuito del arte. La resultante de estas insuficiencias y malos manejos hace que sea demasiado fácil depositar sobre los hombros de los artistas una exigencia de sacrificio desmedida.
Los artistas somos, un poco por necesidad y otro poco por necedad, seres muy individualistas. Sin embargo, nuestro material de trabajo es el espíritu de nuestro tiempo y creemos en la transformación de los lugares que habitamos. El grupo de artistas que se reunió en las semanas previas a la inauguración encontró una serie de metas de mínima, expresadas en la solicitada que ha estado circulando para juntar firmas, con las que todos creímos estar de acuerdo. Últimas tendencias II invita a disfrutar de muchas de nuestras mejores obras y a pensar en la posibilidad de un cambio. Ser artista es, en muchos sentidos, un privilegio y es también un trabajo.
Carlos Huffmann





