
Sobre la Carta Magna
ESTUDIOS SOBRE LA CONSTITUCION NACIONAL DE 1853 EN SUS SESQUICENTENARIO Por varios autores-(Acad. Nac. de Derecho y Ciencias Sociales)-727 páginas-($ 90)
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En 2003 se cumplieron 150 años de la sanción de la Constitución nacional y veinte años del restablecimiento de la democracia en el país y el mes próximo se cumplirán diez años de la reforma constitucional de 1994. Fechas como ésas son importantes para cualquier nación. Sin embargo, para la mayoría del pueblo argentino, agobiado por los avatares de la política cotidiana, pasan inadvertidas y muy pocas personas realmente comprenden su valor, tanto simbólico como real, si es que creen que tienen alguno.
¿Es realmente importante la Constitución Nacional en una sociedad donde algunos sectores no parecen someterse a las normas más elementales de convivencia, donde las autoridades no están interesadas en asegurar el contrato social o garantizar la seguridad? Es legítimo hacerse esa pregunta. Lo extraño sería obviarla. A lo largo de nuestra historia, distintos sectores de la vida nacional (los militares, parte de la dirigencia política y empresarial, también los grupos guerrilleros) han quebrantado el contrato. Porque estos problemas, aclaremos, no empezaron con los piqueteros.
Lo cierto es que aquella pregunta sólo tiene una respuesta posible que, como es previsible, se puede descubrir a través de la lectura de Estudios sobre la Constitución, una excelente obra colectiva publicada por la Academia Nacional de Derecho de Buenos Aires, en la que participaron académicos de primer nivel.
Los doctores Jorge Vanossi y Juan Carlos Cassagne, presidentes de los institutos de Derecho Constitucional y de Derecho Administrativo de la citada Academia; Pedro J. Frías, Néstor P. Sagüés, Juan R. Aguirre Lanari, Gregorio Badenim, Alberto Bianchi, Germán Bidart Campos, Beatriz Alice, Carlos María Bidegain, Ricardo Haro, Tomás Hutchinson, Alberto Dalla Via y Alberto García Lema son algunas de las firmas que enriquecen este volumen.
La obra, lejos de aportar una recopilación de datos históricos o un análisis dogmático de un texto vigente aunque antiguo, parece erigirse sobre una consigna: la Constitución nacional importó un programa de país y ese programa fue abandonado.
¿Cuáles fueron las claves de ese programa? El compromiso federativo provincial (dice Aguirre Lanari), la plena libertad para que se desarrollara la inmigración (Alice), la libertad de prensa (Gerardo Ancarola), la educación (García Lema), el control y la limitación del poder (Bidart Campos), la vocación de perdurabilidad y la cultura democrática (Vanossi).
Leído desde esta perspectiva actual, el libro es un espejo de nuestra realidad y contiene las claves de aquel programa de gobierno y de la promesa de progreso, una idea iluminista. Por el contrario, la Argentina se empecinó en apartarse de ese camino y nuestra institucionalidad sufrió de raquitismo.
Con acierto, Dalla Via recuerda las palabras de Fray Mamerto Esquiú, que tienen más vigencia que nunca: "Sin sumisión, no hay ley; sin leyes no hay Patria, no hay verdadera libertad, existen sólo pasiones, anarquía, disolución y males... Los hombres se dignifican postrándose ante la ley, porque así se libran de arrodillarse ante los tiranos".
Enseñanzas similares se pueden encontrar en los clásicos griegos y también en autores medievales. Pero a los argentinos nos cuesta mirarnos en el espejo y asumir que nuestra vocación por ignorar la ley fue germen de nuestro destino. Estamos a tiempo para cambiarlo y el recuerdo de estas fechas es un hito que siempre invita a la reflexión.
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