
"Somos los nietos de Gabriel García Márquez, no sus hijos"
En Europa y EE. UU. se habla de ellos
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"Somos los nietos de García Márquez, y nuestra literatura llega a territorios que un clásico como él no recorrió." Los escritores colombianos Santiago Gamboa, Mario Mendoza, Enrique Serrano y Efraim Medina Reyes están unidos, paradójicamente, por la diversidad de sus lenguajes narrativos y sus dispares obsesiones, nacidos a la sombra de una sociedad cuyos signos más evidentes son la violencia, el caos y el vértigo.
Sus edades oscilan entre los 33 y los 43 años. Y para la prensa norteamericana y europea son -junto con otros nombres- los exponentes de la nueva narrativa de Colombia. Por ello, el notable suplemento Babelia, de El País, de Madrid, les dedicó una reciente portada con el título: "De Macondo a la vorágine urbana". Y The New York Times se ocupó de ellos en un artículo titulado "Una nueva generación de novelistas surge en Colombia".
Los autores de "Los impostores" (Gamboa); "Satanás" (Mendoza), obra ganadora del Premio Biblioteca Breve Seix Barral 2002; "Tamerlán" (Serrano) y "Técnicas de masturbación entre Batman y Robin" (Medina Reyes), editados por Grupo Planeta, dialogaron con LA NACION a su paso por Buenos Aires.
-¿Qué define a la nueva narrativa colombiana, distante del realismo mágico de García Márquez?
-Mendoza: Hay diversas tendencias, temáticas, preocupaciones e inclinaciones estéticas. Nos caracterizan como lo que vino después de un gran mito, como es Gabriel García Márquez. Entendemos que ése sea un punto de referencia obligado. Pero no somos sus hijos, porque su influencia no es directa en nuestra obra. Cuando él ganó el Premio Nobel en 1982, todos teníamos ya una determinada visión del mundo. Y no tenía nada que ver con Macondo ni con el realismo mágico. Somos más bien hijos de una gran ciudad, de una sociedad que explotó en los años 80 y 90. Somos los nietos de García Márquez, y ésa es una relación más sana.
-Gamboa: El hecho de que García Márquez sea colombiano hoy es algo prácticamente irrelevante, porque es un clásico. Que también nosotros lo seamos, no significa que tengamos de él algo que no puedan tener un argentino o un chileno. De hecho, su más grande heredera y copista es una señora chilena que se llama Isabel Allende. Uno de los elementos que nos diferencia es la absoluta libertad de influencias.
-Serrano: Ninguno de nosotros está en contra de García Márquez. Todos lo hemos leído. Esta nueva narrativa tiene en común que todos hemos nacido en Colombia. Pero el resto es una apuesta multidireccional asombrosa, que se ha desarrollado con fuerzas que no sabíamos que existían en el interior de Colombia. García Márquez no podía prever que esto pasaría. A él le interesaba un territorio más latinoamericano y, en algún sentido, él se desentendió de Colombia. Somos como esos nietos de un abuelo famoso que jamás volvió a su casa, porque estaba interesado en otras cosas. Nuestra vocación ha sido la de saltar sobre los prejuicios.
-Medina Reyes: García Márquez representa una afirmación de elementos culturales que saltó para bien de nuestra cultura. Pero la generación a la que pertenezco tenía que volver a preguntarse quiénes somos desde su identidad. Mi generación tiene que ver con la televisión, el cine y ese fenómeno que la izquierda llamaba alienación y que luego fue transculturización, globalización. Yo me siento más vecino de una ciudad en la que nunca he estado, como Nueva York, que de cierto nacionalismo que es reflejo de un partido de fútbol o de una bandera.
-¿Con qué patria imaginaria alimentan su escritura?
-Mendoza: Hasta hoy, mi patria es Bogotá y mi obsesión es darle una carta de identidad literaria a esta ciudad. Los anglosajones han sido capaces de elevar sus ciudades a "mitos literarios". También Carlos Fuentes lo hizo con México en 1958 y Roberto Arlt, con Buenos Aires. Me interesan los personajes que van quedando en los márgenes, atrapados en el descreimiento.
-Gamboa: La idea de patria ha sido muy cambiante para mí, porque he vivido en cuatro países. Cuando vivía en Colombia, no sabía qué era ser colombiano. Cuando me fui a España, en 1985, me di cuenta de ello y comencé a sentir una cercanía con otros latinoamericanos. La identidad es, muchas veces, un problema de distancia. Cuanto más lejos estás, más abarca. Esa patria colombiana sobre la que comencé a escribir se me fue formando en el exilio que elegí por razones personales.
-Serrano: La patria es el pasado recuperado; una constante y vívida relación con la historia. Tengo un interés muy marcado por la biografía, porque es un género infinito. Desde esa perspectiva, el hecho de ser colombiano se relativiza dramáticamente, porque a mí me interesa, por ejemplo, saber cómo percibía el mundo el joven Julio César, o cómo vivía el amor y la violencia alguien llamado Gengis Khan.
-Medina Reyes: Yo escribo desde la tensión y la incomodidad de una Colombia polarizada que no acepta su mestizaje, que disfraza sus limitaciones, que no se acepta y que impone, a través del poder, determinados modelos que luego no encuentras en ti. Yo los he encontrado en la literatura. Dentro y fuera de mis libros, he procurado construir una voz que viene de un país donde nunca me sentí apropiado. En esa literatura yo trato de construirme como persona. Mi patria es la Colombia de los perdedores.
Los rostros de una narrativa sin realismo mágico
Mario Mendoza
- Tiene 39 años. Estudió literatura en la Universidad Javeriana de Colombia. Es profesor invitado de la James Madison University, de Virginia. Fue Premio Biblioteca Breve Seix Barral 2002. Entre sus libros están "La ciudad de los umbrales (1994); "La travesía del vidente" (1995) y "Relato de un asesino" (2000). Su literatura desnuda las contradicciones y la violencia de la sociedad colombiana.
Efraim Medina
- Tiene 33 años. En 1995 ganó el Premio Nacional de Literatura Colcultura, con "Cinema árbol y otros cuentos". En 1997 obtuvo el Premio Nacional de Novela, con "Erase una vez el amor pero tuve que matarlo". En 2002, este libro fue publicado por la reconocida editorial italiana Feltrinelli, con enorme éxito. Su último libro -un extraño e interesante artefacto de ficción - ya se tradujo al alemán y al italiano.
Santiago Gamboa
- Tiene 38 años. Estudió literatura en la Universidad Javeriana. Es autor de las novelas "Páginas de vuelta" (1995); "Perder es cuestión de método" (1997) y "Vida feliz de un joven llamado Esteban" (2000). Fue corresponsal en Francia, de El Tiempo, de Colombia. Hoy es columnista de Cambio, la revista de Gabriel García Márquez. Vivió en cuatro países y hoy reside en Roma. Su última novela transcurre en China.
Enrique Serrano
- Tiene 43 años. En 1995 fue distinguido con el Premio Juan Rulfo, otorgado por Radio Francia Internacional. Su primer libro fue "La marca de España", novela publicada en 1997. Y en 2000 publicó su segundo libro, "De parte de Dios". Su literatura es de cuidada investigación y factura. En "Tamerlán" se sumerge en la vida cotidiana de Timur Leng, un hito en la historia de Asia y del islam.
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