
"Soy el hermano de Gabito que ni escribe cartas de amor"
En el Malba se realizó un foro sobre la obra del escritor
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"Yo soy el hermano de Gabito que ni escribe cartas de amor." Con la gracia colombiana que uno puede imaginar en Gabriel García Márquez, así se presenta a LA NACION su hermano Jaime, quien llegó a Buenos Aires para participar de las jornadas sobre el Nobel de Literatura, realizadas esta semana en el Museo de Arte Latinoamericano (Malba). El foro se completó con una exposición de 23 primeras ediciones de García Márquez, cuyo propietario es el coleccionista colombiano Alvaro Castillo.
Impresiona el parecido de los hermanos García Márquez, pese a que Jaime no tiene bigotes y es 13 años más joven. Abandonó su profesión de ingeniero civil hace cinco años y es actual vicepresidente de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por el autor de "Cien años de soledad" para la capacitación de los periodistas latinoamericanos.
Nacido en Aracataca, un pueblo de la costa colombiana con nombre irreal, Jaime García Márquez es parte de una familia de 12 hermanos de clase media. Para dejar clara la relación sin divismos que lo une al genial narrador latinoamericano, subraya: "No estamos obnubilados con este hermano, sino que vivimos con este hermano. Es una manera de vivir nuestra vida. El nos sorprende siempre".
Genio literario
Con humor y un dejo de resignación, dice Jaime García Márquez que no tiene "formación literaria y que es una injusticia de la vida. Debería indemnizarme". Fiel al estilo del narrador, quien abomina del grabador como recurso periodístico, pidió que la charla no fuera registrada.
Al mencionar cuáles son las novelas de su hermano que más le gustan, el ingeniero civil dice: "Han ido variando. Cuando leí «El coronel no tiene quien le escriba» me pareció fabulosa. Con «Cien años de soledad» no podía dejar de reír. «El otoño del patriarca» me produjo una sensación de falta de oxígeno y fue mi novela favorita durante mucho tiempo. Hasta que leí «El amor en los tiempos del cólera», que sigue siendo mi preferida".
Cuenta Jaime García Márquez que Gabo escribió esa novela en Cartagena y que compartieron charlas durante el proceso de escritura acerca de la atmósfera que se cernía sobre la historia de amor de aquellos dos ancianos que se reencuentran en el final de su vida.
Más que reconocer situaciones familiares en las novelas, los hermanos García Márquez han instalado como "un deporte" el hallar similitudes entre los personajes garciamarquianos y la gente real que los inspiró. "El premio es tener la razón, pero como el único juez es Gabito, cada vez que tiene que darle la razón a uno u otro, sale con otra cosa", cuenta.
Puesto a contar una anécdota inolvidable de la amistad que lo une al narrador, Jaime García Márquez recuerda cierta ocasión en que el Nobel lo invitó, en Cartagena, a una fiesta italiana. El anfitrión preguntó a Jaime si era escritor. La respuesta fue: "No escribo ni cartas de amor". Y entonces Gabo, dando un codazo a su hermano, arremetió: "Si las supieras escribir, te pagaría lo que fuera por hacerlo para mí".
La reflexión vino a cuento de un reproche de Jaime al autor de "El amor en los tiempos del cólera": "¿Por qué Florentino Ariza no escribió aquella carta de amor a Fermina Daza si tú, el autor, eres experto en estructura literaria?" García Márquez respondió: "Las cartas de amor no tienen estructura literaria. Y para escribirlas hay que estar enamorado".
¿Imaginaba García Márquez que su barco estandarte, "Cien años de soledad", se convertiría en tamaño suceso literario?, quiso saber LA NACION. Dice Jaime García Márquez: "Las cosas suceden. El proceso posterior a la lectura es el que generó expectativas y el resultado fue algo fabuloso". En dos años, la novela cumplirá 40 años.




