¿Todo está en la mente?
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No sería raro que anduviéramos con una grieta dentro de nosotros. Mientras las demás especies en este planeta se rigen según un estricto manual de procedimientos, los humanos tendemos a hacer todo lo contrario. Vamos escribiendo el manual sobre la marcha, y en el medio lidiamos con contradicciones abrumadoras. Por ejemplo, aunque no siempre lo admitimos, los sedentarios tendemos a creer que darle más preponderancia a la mente que al músculo es no solo inevitable, sino de algún modo beneficioso para nuestros intelectos. Bueno, al parecer es exactamente al revés. Otra grieta que se cae. Ojalá sigan las demás, porque en general son como esta; se basan en supuestos y en falacias.
En un artículo citado por el newsletter del Massachusetts Institute of Technology y publicado por ScienceDirect (resumen público; artículo completo con costo), tres científicos del Instituto de Bioquímica Médica Leopoldo de Meis, de Río de Janeiro, describen cómo la actividad de los músculos esqueléticos tiene un impacto positivo sobre la salud del cerebro, el humor, la cognición y otras funciones consideradas exclusivamente mentales. Parece que no todo está en la mente, al final. Así que a moverse.
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