"Todo fue muy espectacular"
Desde Madrid, Guillermo Martínez cuenta los entretelones del estreno de la película dirigida por el español Álex de la Iglesia
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Guillermo Martínez estuvo en Madrid para el estreno de Los crímenes de Oxford , la película dirigida por Alex de la Iglesia basada en la novela Crímenes imperceptibles . Desde la capital española, el escritor argentino contó a adn CULTURA los entretelones de la noche del 17 de enero, en la sala de El Palacio de la Música, donde estuvo rodeado de figuras del cine como Pedro Almodóvar y los protagonistas del film John Hurt, Elijah Wood y Leonor Watling.
"Todo fue muy espectacular: la ciudad estaba tapizada de afiches con las caras de los actores y todos los suplementos culturales habían dedicado grandes espacios a la película. Había mucha expectativa. Antes de que empezara la función, nos tocó decir algunas palabras. Cuando quisieron hablar Leonor Watling y Elijah Wood, los interrumpieron los gritos del público. A mí eso no me sucedió. Creo que fue entonces cuando dije, al recordar el principio del principio, que era uno de los días más felices de mi vida. Me acordaba también de una de las frases de Álex de la Iglesia en su diario del rodaje, que me había hecho reír: ´El señor en su casa, en zapatillas, inventa frisos asirios y después yo tengo que salir a recorrer museos para no encontrarlos . Fue así, en zapatillas, que escribí la novela, y al ver esa sala llena no pude dejar de sentir cierto orgullo por esa capacidad de crear vida de la literatura."
-¿Qué te pareció la película como espectador?
-La había visto dos meses antes en una función privada. Esa primera vez ya me había gustado mucho, aunque me distraje un poco en reconocer qué había quedado y qué había cambiado con respecto al libro. En el estreno pude verla como una obra en sí misma, con su propia lógica y engranajes. La actuación de Hurt es extraordinaria, para seguirla escena por escena. Es el alma de la película. Wood se acerca muchísimo a lo que yo pensaba para mi personaje, y también Julie Cox, en el papel de Beth, está fantástica, con algo siniestro de loca peligrosa. La película es visualmente muy atractiva, con una fotografía impecable. La vi todavía una vez más en Barcelona, con Juan Marsé, y él reconoció de inmediato a la actriz de Hitchcock en Frenesí , Anna Massey; le gustó mucho el plano secuencia del principio y otros homenajes al cine policial clásico que hay en la película.
-De la Iglesia dijo durante el rodaje que lo más difícil fue trabajar a partir de un texto tan dialogado. ¿Qué ganó y qué perdió tu libro al pasarlo al cine?
-Aunque la película sigue con bastante fidelidad las líneas principales de la novela, el guión y los diálogos son muy diferentes. El discurso de tipo lógico-matemático fue reemplazado por uno filosófico, más general, sobre la cuestión de la verdad. De la Iglesia es profesor de filosofía y al leer mi novela le había gustado reencontrarse con algunas de las discusiones que había tenido en su juventud. La puesta en escena permite acentuar el dramatismo de algunas líneas y la sospecha sobre cada personaje.
-En la adaptación cambió la escena final. ¿Qué otras cosas modificó del original?
-Como no pudo filmar el friso asirio, De la Iglesia decidió hacer la escena final en una sala de piezas falsificadas del Museo Victoria & Albert. Me pareció una variante ingeniosa. Otro de los cambios importantes es el perfil psicológico de Seldom. En la novela me preocupé de que quedara más bien en sombras y de que fuera lacónico. Creo que el personaje ganaba por ausencia. Pero De la Iglesia me dijo que si tenía a Hurt para ese papel, no podía esconderlo. La máscara del personaje es entonces su soberbia y su histrionismo. Creo que ha sido un gran acierto. Hay algunas otras modificaciones que los lectores advertirán: un protagonismo mayor del matemático Podorov, unos espaguetis imprevistos en medio de una escena de sexo, la desaparición de René Lavand, el tenis fue reemplazado por el squash .
-¿Qué relación tenías con De la Iglesia antes de este proyecto?
-Había visto El día de la bestia y Crimen ferpecto y me habían gustado mucho. Cuando me reuní por primera vez con Gerardo Herrero y hablamos de posibles directores, en plan de "soñar no cuesta nada" le mencioné a De la Iglesia. Seis meses después recibí una llamada: era Gerardo, estaba contentísimo porque Álex había leído la novela y quería filmar la película. Eso le dio un impulso decisivo al proyecto.
-¿La irrupción del cine en tu carrera te condiciona a la hora de escribir?
-Para nada. Mi lista de libros en espera es la misma que antes de ganar el Premio Planeta. El próximo será un libro de cuentos. Nunca pensé en términos de adaptaciones extraliterarias. Todas mis novelas están contadas en primera persona y eso ya es una primera dificultad para el cine, porque a la cámara le cuesta traducir el discurso interior y el punto de vista. Igualmente, mientras escribía La muerte lenta de Luciana B. percibía que había allí una estructura dramática cercana a lo teatral. En algún momento me planteé reescribirla desde el principio como obra de teatro.
-Ya te compraron los derechos de La muerte lenta para llevarla al cine. ¿Qué película te imaginás?
-Lo único que puedo adelantar es que el director con el que están en conversaciones es excelente y muy prestigioso. Tal como en la adaptación de Álex de la Iglesia, creo que desde el principio la película debe ser suya. Prefiero no interferir con mis propias ideas.



