
Tohu-bohu
Por Susana G. Artal De la Redacción de LA NACION
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Contra lo que podría parecer, tohu-bohu no es el nombre de un baile exótico ni el de ninguna isla remota sino una expresión familiar en francés, de origen hebreo según el Petit Larousse, que significa alboroto, confusión. El ilustre diccionario Littré aclara que estas palabras designan en particular el caos inicial. En la potencia creativa de todo eso pensaron la Escuela Nacional de Circo de Canadá, el Cirque du Soleil y En Piste (la agrupación nacional de artistas circenses de ese país), al bautizar en 2003 Tohu la ciudad del circo que se propusieron crear en Montréal en noviembre de 1999 ( www.tohu.ca ). Un plan que trajo mucho ruido, pero también muchas nueces.
En efecto, al elegir establecerse en el Complejo ambiental de Saint-Michel (CESM), ambicioso proyecto de rehabilitación urbana que prevé crear un parque de 192 hectáreas, dividido en 4 polos: educativo, cultural, deportivo y comercial-industrial, la Tohu diversificó sus objetivos iniciales. Al artístico (hacer de Montréal una de las capitales internacionales de las artes circenses) sumó los del CESM: recuperar un antiguo vertedero de residuos sólidos urbanos y revitalizar cultural y económicamente uno de los distritos más desfavorecidos de la ciudad.
La Tohu, polo cultural del complejo, ocupa hoy su sector sudeste, donde alberga la única sala de espectáculos circular de Canadá, la Escuela Nacional de Circo (cuyos programas abarcan estudios terciarios, un secundario especializado y la preparación paraescolar de alumnos de escuela primaria) y la sede internacional del Cirque du Soleil. Esta última reúne estudios, salas, talleres de producción, dependencias administrativas y un centro para alojar a los artistas que pasan por Montréal para perfeccionarse antes de incorporarse a los espectáculos de la famosa troupe.
El conjunto respeta las preocupaciones ecológicas (uso de energías alternativas, materiales reciclados) y comunitarias: dar cultura, diversión y sobre todo empleo a los habitantes de un barrio cuya tasa de desempleo duplicaba la del resto de la ciudad. En resumen, un caos que, de acuerdo con las palabras de Nietzsche y en más de un sentido, pondrá en el mundo estrellas danzantes.
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