
Tras los personajes
En la temprana adolescencia, ya era un veterano de la escritura. Sus novelas nacen de la observación de alguien conocido al que, de pronto, mira de un modo distinto
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Gonzalo Garcés
Escritor
33 años
Autor de Diciembre , Los impacientes y El futuro
Hace dieciséis años, cuando tenía 17, Gonzalo Garcés le llevó a Abelardo Castillo el manuscrito de su primera novela, Diciembre , que había escrito entre los 15 y los 16. Quería ser alumno del taller de narrativa breve, pero Castillo no lo tomó: advirtió enseguida que Garcés no era un buen cuentista. Era un novelista en potencia.
Ya tiene tres libros publicados, que recibieron muy buenas críticas, y trabaja en el cuarto: "Es un engendro que empieza como novela de enigma, después se convierte en una novela conyugal donde se habla mucho de cine y termina como épica. Arranca en 1978 y finaliza en 2064. Hay más de cien personajes. En realidad, es un policial que tarda un siglo en resolverse", contó desde Santiago de Chile, donde llegó hace un año invitado por la universidad para ser escritor residente. "Como dice Don Corleone, me hicieron una propuesta que no podía rechazar."
Se fue de la Argentina cuando tenía 20: primero a Fráncfort, después a Yorkshire, de ahí a París (donde vivió ocho años y estudió Literatura en la Sorbona), más tarde a Gerona y finalmente a Santiago. "Allí hago algo más heterodoxo: doy clases de escritura en el doctorado de Arquitectura. También escribo la novela que empecé en París, seguí en Gerona y tal vez mañana termine en Pehuajó". Este fin de semana viajó a Colombia para participar de un encuentro de escritores latinoamericanos. Fue elegido como uno de los 39 autores menores de 39 años más representativos de América Latina, junto a otros dos argentinos: Pedro Mairal y Andrés Neuman.
Castillo recuerda hoy cuánto lo sorprendió que el adolescente Garcés hablara de literatura como si fuera un intelectual adulto. ¿Cómo se había formado esa joven promesa? "Cuando fui a ver a Abelardo, yo era un veterano de la guerra florida. En algunos aspectos, diría, vine formado. La composición, la proporción: nunca cometí grandes errores en eso. Otras las aprendí con esfuerzo, como el movimiento y las conversaciones de los personajes. Todavía intento aprender otras: la epifanía, la escena tierna o desgarrada, los exteriores con muchos extras y en cinerama. Aunque en realidad lo más difícil, para mí, es no hablar de más. Todo se aprende leyendo, siempre."
El primer libro que lo impresionó en su vida fue La vida secreta de Salvador Dalí : "Una buena lectura adolescente, mejor en mi opinión que Salgari o Hermann Hesse, aunque en el fondo te enseña las mismas cosas."
¿Qué es el talento para Garcés? "Nunca pensé en eso. Pero supongo que el talento es un patinazo de la razón. La razón va de A a B, pasa por C y culmina en D. El talento hace el mismo recorrido pero de golpe, como sin querer y con un poco de susto. Walter Benjamin decía algo parecido: que la ambigüedad es la forma popular de la dialéctica." Para escribir sus novelas no elige temas sino personajes. "Casi siempre se trata de alguna persona real que conozco y a la que de repente miro distinto, tal vez influido por un libro que acabo de leer. Esa mirada distinta es el personaje".
¿Cuáles son sus referentes literarios y de vida? "Literario, Nabokov, porque era capaz de escribir sentado en un bidet. En la vida, Charles de Gaulle, por su sentido del humor y porque físicamente era igual a Charly García".
Será fundamental en nuestra literatura
Por Abelardo Castillo
Hay, sin duda, más de un escritor joven que podría ser mencionado. El problema es que no los he leído a todos. Conozco autores excelentes, pero no han publicado su primer libro. Otros lo han hecho en ediciones más o menos secretas. Entre los escritores más interesantes que he leído están Pablo Ramos, y dos mujeres, Samanta Schweblin y Romina Doval.
Pero elijo a Gonzalo Garcés por su juventud y porque ya tiene una obra probada. Lo conozco hace muchos años, desde que tenía 17 y vino a mi casa con un gran manuscrito, que era su primera novela. Me alarmó porque pensé cómo un chico de esta edad iba a escribir una novela y me alarmó más cuando la leí, porque era buena. Creo que la publicó cuando tenía 22 años. Ya en esa época me asombró el conocimiento que tenía de la literatura en general. Hablaba de Dostoievski, Miller o Knut Hamsum como lo haría un autor adulto. Había leído a Roberto Arlt, a Borges, a Cortázar. Censuraba, a veces muy duramente, a escritores que para su generación tendían a ser sagrados. Eso me dio la idea de que estaba realmente frente a un escritor potencial, porque miraba a los grandes escritores y a sus personajes con natural familiaridad. Luego publicó dos libros más: Los impacientes, una excelente novela, premio Seix Barral en España, y El futuro, que es un avance sobre las otras dos. Esta novela tiene algo muy difícil de conseguir para un escritor joven: el protagonista es el padre de un personaje que tiene la edad del autor. En lugar de narrarla desde este personaje, que le quedaba más cómodo y del que tenía las vivencias más cercanas, lo hizo desde el padre, un padre que resulta muy verosímil lingüística y psicológicamente. Estos datos me bastan para creer que Gonzalo ya está entre los escritores que serán fundamentales en nuestra literatura.




