Tras once años, reabrió una biblioteca en Parque Chacabuco
Estaba clausurada desde 1990 por disposición judicial
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Luego de once años de espera y de reclamos a las autoridades porteñas los vecinos de Parque Chacabuco festejaron ayer la reapertura de la biblioteca pública Estanislao del Campo, cerrada en 1990 por un juicio con la empresa contratada para realizar remodelaciones.
Las dilaciones judiciales y burocráticas en la solución del conflicto perjudicaron a los lectores y a los vecinos, que varias veces evitaron intrusiones en la obra abandonada.
Con aportes privados, los trabajos de remodelación -que costaron unos $ 10.000- duraron dos meses. Se repararon los techos, las paredes y los baños y se restauró la madera de los muebles, los pisos y la escalera a la sala de lectura. La fachada, en un blanco impecable, mantiene el estilo de las casas del arbolado Pasaje de las Artes al 1200.
El patrimonio de la biblioteca Estanislao del Campo, inaugurada en 1945, es de 9000 obras especializadas en filosofía, economía y política, que definen el perfil de los usuarios desde su creación.
En los últimos 11 años las obras reposaron en la biblioteca Miguel Cané, la misma en la que Jorge Luis Borges fue bibliotecario durante nueve años.
En los estantes de madera empotrados en la pared 5000 libros recatalogados hasta el momento esperan a los lectores. La joya literaria es, sin duda, un original de 1924 del "Fausto: poema en versos gauchescos", de Estanislao del Campo (1834-1880).
Títulos para todos
Entre los títulos disponibles de historia, geografía, contabilidad, auditoría, administración y religión se destacan los 70 tomos de la Enciclopedia Universal Ilustrada; "La metamorfosis", de Kafka, ilustrada por José Hernández; "La historia del arte", de E. H. Gombrich; "El príncipe feliz", de Oscar Wilde, traducido por Borges e ilustrado por Carlos Nine; "Biografías completas", de Manuel Gálvez; los 10 tomos de la "Historia de la Argentina", de Vicente Sierra, y una edición por el 50° aniversario de "El principito", de Saint-Exupery, entre muchos otros.
En febrero se agregarán 2000 títulos del patrimonio depositado en la biblioteca Miguel Cané y 2000 obras infantiles, de enseñanza primaria y secundaria, y de literatura contemporánea adquiridas este año por la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura.
El bibliotecario Juan Desiderio recibirá a los lectores de lunes a viernes, de 9 a 18.
Un lugar de contención
"Las bibliotecas porteñas funcionan, como en otros países, con problemas económicos y de seguridad: son lugares de contención", aseguró a LA NACION la directora general del Libro, Manuela Fingueret. En 2003 las 26 bibliotecas públicas porteñas -que reciben 400.000 visitas al año- se transformarán en "clubes de lectura barriales", adelantó la funcionaria.
La reapertura atrajo a todos. Muchos niños, de la mano de sus padres, curiosearon los estantes de libros infantiles. Los más grandes recorrieron las instalaciones sin perder detalle, como el periodista Julio Lagos, que registró instantáneas del lugar.
El Coro Trilce cantó "Chorra", de Discépolo, y "La milonga de Jacinto Chiclana", de Borges. El escritor Santiago Kovadloff definió la biblioteca como un espacio en el que "se legitima la intimidad" al permitirle al lector relacionarse con el libro de manera privada en un espacio público.





