Tristán Bauer: el "cristinismo" desembarca en Cultura

Bauer tuvo una influyente tarea durante la gestión kirchnerista en el Poder Ejecutivo
Bauer tuvo una influyente tarea durante la gestión kirchnerista en el Poder Ejecutivo
Marcelo Stiletano
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6 de diciembre de 2019  • 16:03

En el equilibrio de fuerzas entre las diferentes corrientes del Frente de Todos que Alberto Fernández se impuso desde el comienzo como estrategia política, la designación de Tristán Bauer como nuevo ministro de Cultura expresa al kirchnerismo más puro (y al cristinismo, si llevamos las cosas al extremo de una identificación ideológica). Bauer se identifica con una línea que reconoce de manera muy precisa e indiscutida el liderazgo de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sobre todo en su segundo mandato.

Bauer tuvo una destacada e influyente tarea durante la gestión kirchnerista en el Poder Ejecutivo. Fue en 2007 el primer director del canal Encuentro, creado bajo la órbita del Ministerio de Educación por entonces conducido por Daniel Filmus. Al año siguiente se hizo cargo del Sistema Nacional de Medios Públicos, y en 2013 asumió como representante del Poder Ejecutivo en el directorio de Radio y Televisión Argentina (RTA), entidad creada en 2009 por la ley de medios. Más tarde se convirtió en presidente de ese organismo.

El próximo responsable máximo de la política cultural oficial nació en Mar del Plata y cumplió 60 años el 22 de junio pasado. Antes de quedar identificado como uno de los referentes de más peso del pensamiento kirchnerista dentro del área cultural llevó adelante una destacada labor como director de cine, con una trayectoria que tuvo como punto más alto la película Iluminados por el fuego (2006), basada en los recuerdos personales del periodista Edgardo Esteban como soldado argentino en la Guerra de Malvinas de 1982. Por esa obra obtuvo numerosos premios, entre ellos el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana y el premio especial del Jurado en el Festival de San Sebastián.

En esa misma muestra Bauer había ganado un premio a la mejor ópera prima por su primer largometraje, Después de la tormenta (1990), un drama familiar marcado por las secuelas de la crisis económica argentina de esos años. Más tarde dirigió los documentales Cortázar, Los libros y la noche (sobre Jorge Luis Borges) y Evita, la tumba sin paz.

Hombre de trato cordial, que se expresa siempre en tono calmo y persuasivo, Bauer recibió en 2007 muchos elogios por el perfil inicial de programación de Encuentro, primera gran experiencia de TV educativa impulsada desde el Estado a través de un canal que sigue transmitiendo desde entonces y hasta hoy durante las 24 horas, más un portal de Internet, contenidos relacionados con la ciencia, las artes, la divulgación cultural y los temas educativos, a los que sumó material proveniente de televisoras públicas de otros países.

Dejó ese cargo en agosto de 2008 para ocupar la presidencia del Sistema Nacional de Medios Públicos. En ese momento dijo a LA NACION que iba a llevar adelante una gestión "con trabajo de calidad, con transparencia, con amiguismo cero, sin corrupción y con legalidad absoluta". Por entonces había dicho que uno de sus proyectos era sumar a Juan José Campanella, que en ese momento trabajaba en la gestación de una telenovela. Un par de años después, en charla con la revista Brando, Campanella contó que en los años 80 compartió interminables noches de debate con su entonces amigo Bauer. "En esas discusiones no se cambia ni un milímetro la posición de nadie. Eran discusiones por amor al cine. ¡Y podían durar hasta las 8 de la mañana", recordó el director de El secreto de sus ojos, que defendía al cine estadounidense frente a un Bauer identificado con el cine europeo y aquéllos directores que no ocultaban su compromiso político. "¡Tristán llegó a decir que no le gustaba ni siquiera El padrino!", evocó Campanella.

Esa postura se manifestó tempranamente en Bauer con la creación del grupo Cine Testimonio, que desde su nombre expresó el propósito de hacer películas con una mirada social y comprometida, postura que fue dejando a la vista una postura ideológica cada vez más explícita de adscripción al kirchnerismo más duro. Esa postura se fue haciendo en Bauer cada vez más explícita. Desde su trayectoria como director quedó a la vista en sus más recientes trabajos documentales. Primero, Che: un hombre nuevo (2010), coproducción con España y Cuba que le llevó un largo proceso de elaboración y a través del cual expresó su identificación casi plena con el ideario de Ernesto Guevara, apoyada en sus contactos políticos que le permitieron acceder a material de archivo inédito.

El segundo, estrenado casi marginalmente en 2018, fue El camino de Santiago, un documental escrito por Florencia Kirchner y producida por Jorge Topo Devoto y Osvaldo Papaleo, en el que deja a la vista con forzadas alusiones históricas y contra todas las evidencias judiciales la tesis de que Santiago Maldonado fue víctima de una estrategia represiva cuya responsabilidad le cabe al gobierno de Mauricio Macri. El producto más reciente de esta línea es otro documental presentado hoy, Tierra arrasada, que el propio Bauer caracterizó como el resultado de una mirada de contundente cuestionamiento a la administración de Mauricio Macri. Curiosamente, esta película contó con el financiamiento oficial del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales durante la gestión macrista.

Todas estas obras tienen otro denominador común: el cuidado y la prolijidad formal con los que siempre trabajó Bauer, atributos que quedaron siempre a la vista en el impecable resultado en materia de imagen, sonido y montaje de todas sus películas. En sus últimos documentales, además, Bauer hizo suyas las críticas del kirchnerismo hacia los medios periodísticos independientes.

Por lo tanto, detrás de esta continuidad de trabajo documental aparece cada vez más un artista militante que durante su paso por la gestión pública puso cada vez más a los medios a su cargo al servicio de un proyecto partidario, encarnado por Cristina Kirchner. Mientras estuvo al frente de los medios públicos, Canal 7 sumó el Fútbol para Todos, con su carga propagandística durante las tandas publicitarias, y se impuso en el horario central de la emisora el hiperkirchnerizado 6, 7, 8, desde el cual se hizo un permanente escarnio de todo el que no estuviera alineado con el pensamiento oficial. Los programas culturales y educativos que el propio Bauer había sostenido desde su elogiado canal Encuentro quedaron confinados en el 7 a horarios marginales. Así, la emisora perdió toda su condición de medio público para convertirse en un ariete gubernamental.

Al mismo tiempo, durante la gestión de Bauer Canal 7 logró actualizar su hasta allí endeble soporte técnico gracias a la incorporación de equipamiento y tecnología que permitió una salida al aire muy mejorada y una imagen impecable. También se respetaron a rajatabla los horarios de comienzo y final de cada ciclo anunciado mientras los canales privados jugaban con el reloj de una manera desconsiderada hacia el televidente.

También se le debe a Bauer la inciativa de creación de un sistema de TV satelital bajo la órbita oficial destinado a difundir en toda la Argentina una programación de canales gratuitos, entre los cuales están Paka Paka (con material dedicado al público infantil) y DeporTV, entre otros.

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