Triste paradoja
1 minuto de lectura'


Pekín, China.- En esta tienda de bebidas muy prolijamente dispuestas en un parque de Pekín, el robot se mantiene estático. Impecable e imperturbable, su rostro metálico está mínimamente girado, como si estuviera observando lo que sucede cerca de él. Galbot, tal su nombre, es un sirviente tecnológico capacitado para realizar movimientos humanos. Sin embargo, el que limpia afanosamente el vidrio con un paño es un joven, con el cuerpo inclinado en ángulo, incómodo, con el rostro tenso por el esfuerzo físico que está realizando para que la superficie quede reluciente. Paradójicamente, mientras la máquina tiene el rol de atender al público, el ser humano está condenado a la tarea más más pesada. La diferencia radica en que el humano debe hacer el sacrificio de trabajar para vivir, en tanto que la tecnología no conoce de apremios económicos ni de la necesidad imperiosa de conservar un puesto para poder llegar a fin de mes


