
Un artista en su justo lugar
El autor de "Taj Mahal" editó un nuevo disco que lo confirma como una de las figuras centrales de la música popular brasileña
1 minuto de lectura'
Por Eduardo Berti
Para LA NACION - Buenos Aires, 2007
Es hora de poner a Jorge Ben en su justo lugar. Aparte de haber compuesto "Fio maravilha", "Más que nada", "Chove chuva" o "Taj Mahal", cuyo estribillo inevitable (el famoso teté-teteteté ) tanto influyó -por decirlo con elegancia- en el "Crees que soy sexy" de Rod Stewart; aparte de esto, que ya habría sido suficiente mérito en el caso de otros músicos, Ben es una pieza fundamental de la música popular brasileña (MPB): modelo decisivo para Gilberto Gil o Carlinhos Brown, admirado abiertamente por Caetano Veloso o Marisa Monte.
Su rara mezcla de audacia y olfato popular a la hora de componer, su absoluto sentido del ritmo, su destreza como cantante y guitarrista han hecho de él un caso singular. "No solamente fue el primer gran compositor negro desde la aparición de la bossa nova (rol que, de no existir él, hubiese encarnado Gilberto Gil), sino que también, y sobre todo, fue el primero en hacer de la negritud el elemento estilístico determinante [ ], en introducir los temas de la conciencia negra en la música popular brasileña", escribió en Verdad tropical el propio Veloso, que grabó canciones de Ben como "Jorge de Capadocia" o "Zumbi" y hasta llegó a homenajearlo en "Fuera de orden".
Para entender lo que significó la irrupción de Ben, a mediados de los sesenta, hay que tener presente que su estilo fue condenado en su momento por la ortodoxia de la MPB, acaso porque en esos tiempos la exploración y la idea de vanguardia pasaba más por búsquedas armónicas (como el genial Tom Jobim) que rítmicas o melódicas. "Mis canciones son poesías urbanas y suburbanas para bailar", definió Ben (Jorge Duilio Lima Menezes, su verdadero nombre) en más de un reportaje.
Veloso rememora en Verdad tropical que solo cuando el tema "Más que nada" logró un éxito mundial de la mano de Sergio Mendes (luego hubo versiones a cargo de Ella Fitzgerald, Dizzie Gillespie o Al Jarreau), ciertos sectores aceptaron a Ben; hasta entonces, únicamente Roberto Carlos le abría las puertas. "En una canción de aquella época, ´Eu sou da linha Jovem Samba , Jorge Ben trató de hacer las paces entre el movimiento de la Joven Guardia y la MPB, pero sin éxito", afirma Veloso. El reconocimiento llegó con temas imposibles de ignorar, como "País tropical" o "Qué maravilla" (escrito a dúo con Toquinho).
A 44 años de su debut discográfico con "Samba Esquema Novo" (tal vez el debut más rotundo de cuantos ocurrieron en la MPB de los sesenta, desde Chico Buarque hasta Wilson Simonal), a punto de cumplir 65 y convertido hace ya tiempo en Jorge Ben Jor (según parece, para evitar que lo confundan con George Benson), "Big" Ben acaba de editar un nuevo CD que es, sin duda, el mejor y el más vital de sus últimos quince años de carrera, excepción hecha quizá de su doble Unplugged para MTV.
El trabajo se llama Recuerdos de Asunción 443 (así, en castellano) porque esa era la dirección del sello discográfico Som Livre, el que tras sus inicios en Universal y Phonogram, y tras esa obra cumbre que fue África Brasil (1976), editó los discos de su segunda etapa, a partir de La banda do Zé Pretinho (1978). En consonancia con el título, Ben interpreta un tema ("Marron glacé") completamente en castellano y es difícil no pensar en el "Carlitos Marrón" de Carlinhos Brown.
Las canciones de este nuevo CD son nuevas y viejas a la vez. Revisando sus archivos para la edición de un DVD y para la remasterización de viejos discos como Dádiva o Sensual , la gente de Som Livre encontró diversas canciones inéditas (algunas escritas en su oportunidad para telenovelas, pero a la postre no incluidas en ellas) y alertó de ello a Ben, quien no dudó en actualizarlas, en terminar de escribirlas o incluso en modificar ciertas letras.
El resultado es un equilibrio perfecto entre lo que podría llamarse "sello Ben" y la incorporación de arreglos y sonidos más actuales. Canciones como "Dos mujeres", "Saint Leibowitz" o "Heavy Samba" son ejemplos de cómo renovarse sin perder un ápice de identidad. La primera habla de Jorge Luis Borges y de su Libro de los seres imaginarios (algo no extraño en Ben, cuyas letras van del fútbol a la historia de Hermes Trismegisto con absoluta fluidez, en parte porque su swing parece permitir cualquier métrica o cualquier clase de temática); la última es un claro guiño a "Eu preciso falar con Deus" de Gilberto Gil: "Algún tiempo atrás un poeta amigo mío pensó, dijo y cantó que quería hablar con Dios/ Me gustaría ver nuevamente a este amigo para saber cómo le fue porque yo también necesito hablar con Dios".
Un tema como "O Astro" es, en cambio, una de esas composiciones totalmente intercambiables, un "sambalanço" (el neologismo es de su cuño) que podría integrar cualquiera de sus treinta y pico de discos. En "O Astro" y en "Falsa magra", en rigor, se encuentra la profunda impronta de Ben: su muy rítmico rasgueo de guitarra (entre funk, R n B y samba), tal vez la batida más inconfundible desde que João Gilberto inventase su forma de tocar la bossa-nova.
Al mismo tiempo que la edición de este CD, acaba de salir a la venta un DVD que consta de un concierto del año 1982 en Río de Janeiro, con invitados como Gal Costa o el futbolista Zico, a quien Ben le dedicó el tema "Camisa 10 da Gávea". Viendo el DVD ( Energía ), oyendo los Recuerdos de Asunción 443 , se entiende que el propio Ben se quedó corto hace unos cinco años cuando, en "Cowboy Jorge", una de esas tantas canciones donde su eterno personaje renace bajo otra piel, cantó que "Jorge toca para el bienestar general de la nación". ¿Por qué no decir, más bien, del mundo entero?


