
Un recorrido por las pintadas que dañaron el Cabildo
Una muestra alerta sobre la necesidad de proteger el edificio histórico
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La pintura blanca no consigue esconder las varias capas de mensajes y protestas pintadas sobre las paredes del Cabildo. Con muy poca dificultad, se pueden leer, mezclados con mensajes de amor eterno, otras frases como "Guerra al Estado", "Contra toda autoridad".
En sólo treinta días, ese museo debió ser pintado dos veces. La directora del Museo Histórico del Cabildo, María Angélica Vernet, es consciente de lo tentador que puede ser una pared blanca en la Plaza de Mayo para quien quiere expresar su descontento. Sin embargo, "¡hay paredes y paredes!", dice la directora.
Hace un año surgió la idea de realizar una muestra sobre las pintadas y grafiti que dañaron al edificio, declarado monumento histórico nacional en 1933. Blanco cotidiano de leyendas y expresiones de bronca, la intención de la exposición "Paredes, pintadas y protestas" es responsabilizar a todos del cuidado del patrimonio nacional.
Fotografías de algunas pintadas simbólicas, información sobre el grafiti y sus daños sobre los monumentos, notas periodísticas y objetos originales, como la aguja del reloj del Cabildo, destruida en 2002, son unos elementos de la muestra que se presenta hasta marzo próximo.
En uno de los muros se reprodujeron varias técnicas y mensajes: "Tere te amo, 08/11/2004", "La imaginación al poder" o un esténcil de George Bush con orejas de Mickey. La pared está llena de expresiones de protesta, como un homenaje a los autores de los grafitis que quieren "representar sin atacar ni censurar".
Desconocimiento
Al realizar entrevistas en la calle para conceptualizar la muestra, Vernet advirtió: "La gente ni sabía que era un monumento histórico; hay un desconocimiento de lo que es patrimonio". En la época de los cacerolazos, simbolizada por la foto de la pintada de unas cacerolas y cucharas en las columnas del Cabildo, los grafitis se convirtieron en una rutina. En mayo de 2004, el propio personal blanqueó las paredes.
El objetivo de la muestra es plantear un debate: ¿qué es más importante: el patrimonio protegido o el derecho de expresión en las paredes pintadas? No hay respuesta, según la museóloga María Teresa Margaretic, coordinadora de la muestra. La solución es la colaboración y el diálogo.
Como actividades complementarias, se organizarán en enero mesas redondas entre "grafiteros" y políticos. Se instalará una pared blanca con fibras multicolores para que los visitantes se expresen libremente sin dañar su propio patrimonio. "Todas las paredes no son iguales ni anónimas", recordó Margaretic.
Una actitud diferente fue la de los docentes en su última protesta: usaron paneles y banners, y no pintaron las paredes del Cabildo.
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