Un autorretrato de Frida Kahlo podría convertirse en la obra más cara del arte latinoamericano
Si alcanza los 30 millones de dólares previstos en el remate de Sotheby’s de mañana, “Diego y yo” sería, además, un récord para la mujer ícono de la cultura mexicana
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Un autorretrato de Frida Kahlo de los años ‘40, que tiene la imagen de Diego Rivera pintada en la frente como un tercer ojo, se subastará mañana en Sotheby’s de Nueva York a un precio estimado en 30 y 50 millones de dólares. Si Diego y yo alcanza esas cifras, la venta se convertiría no solo en un récord para la pintora mexicana sino para una obra de arte latinoamericano. Un puesto que ostenta hasta ahora Baile en Tehuantepec, pintura de Rivera comprada en forma privada por Eduardo Costantini por 15,7 millones de dólares.
Según informa la casa de subastas, Diego y yo (1949) es el último autorretrato de “busto” completado por Kahlo antes de su muerte en 1954 y será ofrecido como la estrella de las subastas de esta semana en Nueva York.
La semana pasada su principal competidora, Christie’s, recaudó un total de $1,107,666,750 millones de dólares con las subastas de arte de los siglos XX y XXI. Incluyó el remate de las obras impresionistas de la colección de Edwin Lochridge Cox, vendida en su totalidad, en el que se registraron cinco nuevos récords para artistas. Entre ellos Gustave Loiseau, Gustave Caillebotte y una obra en papel de Vincent Van Gogh.

Brooke Lampley, presidenta de Sotheby’s y directora mundial de ventas de bellas artes globales, comentó que “El retrato desnudo y complejo es una obra definitoria de uno de los pocos artistas cuya influencia trasciende el mundo de las bellas artes a la cultura pop. Ofrecerlo en la Modern Evening Sale presagia la reciente expansión de la categoría “moderno” para incluir una mayor representación de artistas subrepresentados, en particular mujeres artistas, y repensar cómo históricamente han sido valorados en las subastas “.
Por su parte, Julian Dawes, codirector de Arte Impresionista y Moderno de Sotheby’s en Nueva York, dijo: “Una pintura de Kahlo de esta calidad y excelencia es una rareza en las subastas. Cuando miro esta obra, inmediatamente me viene a la mente la frase ‘abre los ojos’. En el sentido literal, se refiere a la mirada penetrante de Kahlo como modelo del retrato (y el retrato doble de Rivera), pero creo que también simboliza el increíble momento que esta pintura seguramente marcará “.
Como señaló Anna Di Stasi, directora de arte latinoamericano de la misma casa de remates: “Frida Kahlo es un ícono global cuyo trabajo es amado en todo el mundo”.
Representando a una Kahlo angustiada en una composición íntima y muy recortada, Diego y yo muestra a la mexicana vistiendo un huipil ahora icónico, la blusa perteneciente a la vestimenta tradicional de las mujeres del Istmo de Tehuantepec (Tehuanas). La casaca de color rojo es particularmente famosa en su extensa colección; lo usó en varios de sus autorretratos más reconocibles de este periodo y en una conocida serie de fotografías de Nickolas Muray.
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