
Un sello espiritual indeleble
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Una vez recibido, el bautismo, como los demás sacramentos, no se puede anular. Es, según enseña la Iglesia, un "sello espiritual indeleble" que no puede "ser borrado por ningún pecado" y que se da una sola vez.
Si el bautizado quiere borrar esa marca como signo de su rechazo a la fe católica debe pedirlo a la Iglesia. No logrará ser eliminado de las listas de bautizados, pero sí de los católicos. Ese fue el resultado de la presentación que miembros de una ONG hicieron en marzo pasado ante los arzobispados de Buenos Aires, Mendoza y Córdoba.
En Buenos Aires, después de una entrevista con una persona bautizada que quiere dejar de serlo, el arzobispado emite una resolución en la que afirma que por propia decisión esa persona no está contada entre los católicos.
El procedimiento que sigue es el envío de esa resolución a la parroquia donde el peticionante fue bautizado. Allí, en un margen de la página donde está anotado el bautismo, se introduce la frase: "Abandonó la fe católica".
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