Una disciplina muy requerida para fines fiscales y jurídicos

La carrera se cursa en diez universidades
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17 de diciembre de 2001  

Aunque se la suele mirar como una hermana menor de la ingeniería, la agrimensura exige una compleja preparación en aspectos que revisten especial importancia para el país, pues constituyen una base imprescindible para la realización racional y económica de planes de transformación socioeconómica de diverso alcance.

El ingeniero agrimensor es un graduado universitario con sólida formación en las tecnologías básicas y aplicadas a las áreas topográfica, geodésica, cartográfica, para el relevamiento del territorio y su adecuada representación y organización del catastro, tanto para fines fiscales como jurídicos.

Con sus conocimientos matemáticos, físicos, informáticos, legales y socioeconómicos, contribuye a la actualización permanente de las bases de datos registrales, asegurando el armónico ejercicio del derecho de propiedad inmueble de los ciudadanos, a partir de la ubicación de los límites de títulos. También asegura el valor de las tierras para la adecuada imposición de tributos.

Actualmente, en la Argentina, sobre diez universidades nacionales y privadas que dictan la carrera, siete otorgan el título de ingeniero agrimensor y tres el de agrimensor, habilitando indistintamente a los graduados para el ejercicio profesional.

Los estudios tienen una duración de 5 años -en algunos casos 4- y exigen destreza en la utilización de modernas herramientas, como los sensores remotos -fotografías aéreas e imágenes satelitarias- fundamentales para el reconocimiento del territorio, la determinación de valuaciones, la delimitación de cuencas hidrográficas y áreas inundables, la planificación de uso del suelo para determinar la superficie útil para agricultura, potreros, aguadas, riego, mensuras y subdivisiones rurales y urbanas, entre otras funciones.

"Considerando la situación actual del país, la inserción profesional de los graduados es más que aceptable", dice el ingeniero Eduardo Patricio Peralta, director de la Escuela de Agrimensura de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario, carrera que se dicta allí desde 1921.

También es optimista al respecto el ingeniero Oscar Núñez, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Morón, la única que otorga el título de ingeniero agrimensor en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires. Según comenta, el campo de acción es muy variado: direcciones de Catastro, direcciones de Geodesia, Vialidad -tanto nacional como provincial- empresas de fotogrametría, municipios, hidrografía naval, Instituto Geográfico Militar.

"Además, hay muchos profesionales que trabajan sin relación de dependencia; por ejemplo, en empresas inmobiliarias, consultorías y asesoramiento de empresas constructoras en vías de comunicación -trenes, subterráneos-, hidráulicas, petroleras y mineras", enumera. Y dice que el nivel salarial en una empresa del Estado oscila entre $ 1500 y 2000. En la esfera privada, puede superar los $ 3500.

En la docencia universitaria estatal los salarios caen drásticamente, al punto tal que un jefe de trabajos prácticos con dedicación semiexclusiva y veinte años de antigüedad, gana $ 320.

Peralta destaca que, en los cinco últimos años, se nota un interés sostenido de los jóvenes por estudiar esta disciplina: "Creemos que esto responde a una mayor difusión del contenido de la carrera, al soporte e infraestructura geoinformática que hoy utiliza la agrimensura con miras a la ordenación territorial y a la concreta salida laboral independiente que ofrece".

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