Una entrevista sin excusas

Hugo Caligaris
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20 de abril de 2012  

Los escritores, los actores y los directores de teatro o de cine tienen que someterse a una ronda de entrevistas cuando estrenan o publican algo. Es un deber promocional, y suele ser interesante únicamente para los productores y editores. Cuando se le formula al entrevistado por enésima vez una pregunta "inteligente", del tipo: "¿Qué lo decidió a embarcarse en este proyecto?" o "¿Qué sintió al hacerlo?", cualquier esperanza de que conteste algo interesante debe ser desechada. No es culpa ni del periodista ni del que responde: es culpa del sistema. Nuestra nota de tapa con Sergio Renán es exactamente el caso opuesto. Por empezar, es una entrevista sin excusas: hasta que ponga en escena La Cenicienta , de Rossini, en septiembre, Renán no hará nada que demande una nota. Entonces, como no hay que hablar de algo, se habla de todo. Y Renán siempre tiene cosas que decir, aunque no esté en medio de un estreno. La mirada del entrevistador establece otra gran diferencia. Leila Guerriero no se detiene nunca en lo obvio y descubre siempre detalles que muestran a sus entrevistados desde un punto de vista inesperado.

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