Una figura que se practica en el judaísmo
El calendario hebreo tiene tres momentos para la revisión de las faltas
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La figura del confesor, popular e instalado en la tradición cristiana, toma formas diferentes para el judaísmo practicante.
En principio, la confesión pública de los pecados, denominada Vidui en idioma hebreo, se realiza en un momento específico del año: durante las oraciones de Yom Kipur, el Día del Perdón, cuando los religiosos ayunan y pasan revista a todas las malas acciones cometidas, y piden perdón al Creador en el espacio sinagogal.
Las oraciones trascendentes de ese momento del día, el más sagrado del calendario judaico, son Ashamnu ("hemos pecado") y Al Jet ("Por el pecado que hemos cometido"), y fueron compuestas en la Edad Media. Tienen una particularidad: están escritas en plural, y relatan una larga lista de pecados que hombres y mujeres pudieron cometer durante el año.
En muchas sinagogas es común que al nombrar cada una de las transgresiones, los judíos se golpeen levemente el pecho como señal de contrición. De todos modos, los sabios talmúdicos resaltan que cada uno de los feligreses debe pedir perdón a Dios (y de hecho lo hace) por sus transgresiones individuales.
Prepararse para ese día
La Teshuvá , arrepentimiento, no sólo se exterioriza por medio de la asunción de culpas ante el Creador en un templo. "Durante todo el mes de Elul, que precede al Día del Perdón, debemos pedirles también perdón a nuestros semejantes por errores o malas acciones con los que los perjudicamos, para llegar de la mejor manera a ese día", afirmó a LA NACION el rabino Rubén Saferstein, de la comunidad Dor Jadash, de Villa Crespo.
La tradición hebrea también establece una confesión diaria: la de cada judío, en la intimidad de su hogar, que antes de acostarse a dormir repasa los actos, y pide perdón a Dios por sus errores y actos malignos.
Un tercer momento que fija la liturgia hebrea es del momento previo a la muerte, cuando el hombre o la mujer que están agonizando deben hacer una confesión final de sus iniquidades, seguidas por la milenaria oración Shemá Israel , Oye Israel, profesión de fe sobre la unidad de Dios.
"La idea general es que no hay un receptor [de los pecados] que no sea la propia conciencia, y que desde ella se llega a Dios", explica a LA NACION el rabino Sergio Bergman, responsable de la Congregación Israelita de la calle Libertad y Córdoba.
Para el rabino, "es importante que en el Día del Perdón todos estemos allí, santos y pecadores, haciéndonos cargo de nuestras acciones. Pero el esfuerzo por ser mejores y arrepentirnos de nuestras malas acciones es tarea de todos los días", agregó Bergman.





